La catedral de Cuenca rescata la memoria de Restituto Navarro con el libro de Fernando J. Cabañas
La Sala Capitular de la catedral de Cuenca ha acogido la presentación del libro Restituto Navarro Gonzalo (1912-1975). Maestro de Capilla de la Catedral de Cuenca, una obra firmada por Fernando J. Cabañas Alamán, prologada por Miguel Ángel Albares, capellán mayor de la catedral conquense y editada por el Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL), en colaboración con la Catedral de Cuenca, la Comarca de la Sierra de Albarracín y la Sociedad Desarrollo Comunidad Albarracín.
Todo ello en un acto en el que, el público asistente, conocedor de la vida y obra de don Restituto, siguió con interés la presentación del libro en esta sala cuyas obras se iniciaron con el obispo Rafael Galeote y con Diego Ramírez de Villaescusa entrando, ya, en el año 1537 así que, bajo el artesonado renacentista y las miradas de los apóstoles, tomó la palabra el capellán mayor de la Catedral de Cuenca, Miguel Ángel Albares para, de entrada, destacar la figura de uno de los beneficiados catedralicios más ilustres de la historia del templo al tiempo que subrayaba que, el libro, “presenta a Restituto Navarro como un hombre trabajador, erudito, íntegro, coherente y profundamente humano, además de músico, crítico, musicólogo, compositor y especialista en música sacra”.
El prólogo sitúa su trayectoria en el marco de la historia de la diócesis conquense, recuerda su ordenación sacerdotal a los 23 años y su primera misa en enero de 1936, y explica que su ministerio comenzó en los difíciles años de la Guerra Civil española.
Albares también resalta su labor en Cuenca como maestro de capilla de la Catedral, profesor de música en el seminario, formador de los seises y fundador y director de la escolanía Cantorum y de la capilla de música, además de su trabajo para catalogar y estudiar el archivo musical catedralicio.

Tras los aplausos de rigor, Fernando J. Cabañas, levantándose de la silla optó por hablarnos de pie porque, además de sentirse más a gusto, pretendió –o así me lo pareció- trazar una línea más directa, más familiar, en esa comunicación entre amigos y conocidos llena de vivencias y de emociones más cuando se trataba de presentar un libro sobre la vida de su tío, Restituto, vinculada a su vida misma y a la de la catedral como nos contó en la entrevista mantenida con él.
Cabañas explicó que su intención no ha sido escribir una biografía exhaustiva en sentido académico, sino ofrecer un libro capaz de dar a conocer a Restituto Navarro Gonzalo con claridad y cercanía. Por eso, en sus palabras, ha tratado de condensar en casi 200 páginas los rasgos más importantes de una vida “tremendamente intensa”, apoyándose tanto en vivencias propias como en los testimonios que le transmitió el entorno familiar o el más cercano que acompañó al músico haciendo parada, y fonda emocional, en el recuerdo a Celia Tena, su madrina quien, como indicó, fue la primera que conoció a don Restituto cuando estuvo en Gúdar de cura. Eso y las aportaciones de antiguas alumnas del colegio de las Josefinas y la propia catedral.
El autor subrayó, además, que el libro incorpora fotografías de época conservadas por él mismo y procedentes del legado familiar, material que considera decisivo para reconstruir no solo la trayectoria profesional de su tío, sino también su contexto humano. Entre esas imágenes figura incluso una fotografía que sitúa entre 1911 y 1913, lo que refuerza el carácter documental y familiar de la obra.
Antecedentes recientes
La nueva publicación da continuidad a otras referencias recientes sobre la misma figura en Cuenca. En enero de 2025, la Catedral acogió un Lunes Cultural dedicado al 50º aniversario de su fallecimiento, también centrado en su legado musical y en su etapa como maestro de capilla.
Ese precedente ayuda a entender que la presentación del libro no es un acto aislado, sino parte de una recuperación más amplia de la memoria de Restituto Navarro Gonzalo en la Catedral de Cuenca. La evolución es clara: primero el homenaje público en 2025 y, ahora, una biografía que amplía y fija ese recuerdo en formato editorial
Las vidas paralelas
Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista mantenida con Fernando es que, el libro, nace de una relación directa con el protagonista porque, cuando Fernando tenía los años justos para correr y saltar, en lugar de estar por la calle con los demás niños, aporreaba el piano de su tío Restituto iniciando, así, una relación que, quien lo diría, le llevaría a desempolvar –por indicación de su tío, casi al final de su vida- unas carpetas en las que, don Restituto, guardaba toda su vida emocional y musical al tiempo que recibía la orden de que, ese material, era para él. Para que, en su día, le diera luz y vida. “Es que no sé si, cosas que han ido ocurriendo, estaban escritas en algún lugar del viento de la vida. Cómo mi tío fue Premio de Investigación Ciudad de Cuenca en el año 1974 y, yo, repitiera el mismo Premio en 1989. No entiendo el camino seguido porque, la musicología me parecía un rollazo y, mira, es una de mis pasiones”. Por eso, quizás, el libro esté escrito “cargado de documentación como de emociones”, una fórmula que le ha permitido combinar rigor y vivencia personal.
El autor reconoció que, este trabajo, tardó en afrontarlo porque le imponía mucho respeto. Aun así, acabó viendo en este libro una forma de dejar constancia escrita de personas que fueron importantes y que corren el riesgo de desaparecer de la memoria pública si no quedan fijadas en libros, artículos o trabajos de archivo. Esa idea atraviesa toda la entrevista y da sentido a la publicación desde una perspectiva patrimonial y periodística porque, como dice Fernando, “hoy, el que no está en internet, en las redes sociales, no existe y, por eso, quiero dejar escritos, investigar personas que fueron muy importantes y que, por culpa de pregoneros, han quedado en el olvido. Una pena que, hoy, con tantísima información, la información desaparezca tan pronto”.
La música de la catedral
En la entrevista, Fernando J Cabañas también deja claro que, Restituto Navarro Gonzalo no fue solo un nombre ligado a la catedral, sino un creador al servicio de la propia institución. Cabañas recordó que, como maestro de capilla, una de sus obligaciones era componer para la capilla de música, entendida como la formación que daba vida a las celebraciones litúrgicas más importantes. En ese marco se inscribían piezas destinadas a fiestas como el Corpus o la celebración del patrón, música pensada para sonar en el templo y no para los circuitos de concierto actuales.
Esa circunstancia, según el autor, explica en parte que, su obra, haya quedado apartada del repertorio habitual y del recuerdo de muchos conquenses. Incluso mencionó que algunas piezas suyas fueron grabadas años atrás de forma anecdótica en el contexto de otro libro sobre los infantes de coro de la catedral, pero sin una difusión amplia. El nuevo volumen aspira precisamente a corregir ese olvido y a devolver a Navarro al lugar que le corresponde dentro de la historia musical de Cuenca.
Cuenca y memoria
La entrevista deja una idea muy clara: para Cabañas, la historia local no se sostiene solo con monumentos, sino también con nombres propios, archivos y libros. En ese sentido, la figura de Restituto Navarro Gonzalo funciona como ejemplo de una generación de músicos que sostuvieron la vida litúrgica y cultural de la catedral durante décadas, aunque su trabajo haya quedado en un segundo plano con el paso del tiempo. La publicación y su presentación en la Sala Capitular refuerzan, por tanto, la conexión entre patrimonio, música y memoria local.
Ese encaje resulta especialmente interesante para Cuenca porque conecta con otras iniciativas recientes de recuperación documental y patrimonial en torno a la catedral y su archivo. Visto así, el libro, que puede adquirirse en la catedral, no solo cuenta la vida de un maestro de capilla: también ayuda a entender cómo se ha ido construyendo, por capas, parte de la historia musical de la ciudad.
José L. Muñoz M

