La provincia de Cuenca conserva una amplísima masa forestal, especialmente la que corresponde al Ayuntamiento de Cuenca. La historia de tanta riqueza boscosa se remonta al siglo XII, cuando el rey Alfonso VIII, tras la conquista de la ciudad, le otorgó el celebérrimo Fuero de Cuenca. Este Codex otorgado por el rey castellano unos años después de su conquista contiene franquicias y privilegios para los vecinos de Cuenca y su término. Así, estableció en su Título I, capítulo I, De la libertad de Cuenca, la siguiente donación a los habitantes de Cuenca y sucesores: En las primeras cosas, do e otorgo a todos los omnes habitantes de la çibdad de Cuenca e a todos los que después dellos vernán, es a saber, Cuenca [con] todo su término, e es a saber, con montes e con fuentes e con pastos e con rríos, con salinas, con venas de argente e de fierro o de qualquier otro metal. En aquella lejana época, los terrenos no cultivados pasaban a pertenecer al rey por derecho de conquista, que podía donarlos a quienes le habían facilitado la tarea de conquista o reconquista.

Posteriormente, los sucesivos reyes fueron confirmando aquellos privilegios otorgados por Alfonso VIII, para garantizar el uso y disfrute de estos montes durante siglos.
La legislación aprobada por los monarcas desde entonces otorgó una amplia protección a estos montes, especialmente en lo referido a los dañadores e incendiarios, dictando duras disposiciones encaminadas a la protección de la riqueza forestal.
La gestión de los montes dio lugar a la creación de diversas instituciones y como producto de los fines que tenían asignados ha quedado para la posteridad infinidad de documentación, que permite conocer ampliamente todo lo relacionado con nuestros montes y sus aprovechamientos.
En esta exposición se muestran numerosos documentos en los que figuran una variedad de circunstancias por las que atravesaron los montes y el uso de la madera de Cuenca y parte de la provincia: incendios, talas prohibidas y otros daños, consecuencias de los temporales de lluvia, viento y nieve, uso de la madera para la construcción de molinos, tinadas, presas, puentes y barcos para la Real Armada en el arsenal de Cartagena, para mobiliario casero, retablos, leña para la fábrica de lanas de Cuenca, para calentarse en los hogares, construcción de ferrocarriles, venta de pinos para cubrir el déficit municipal y cubrir gastos de epidemias, conducción de maderas por los ríos, surtido de madera para las minas de Almadén, solicitud de establecimiento de fábricas de carbón, malhechores que se cobijaban en el monte, etc. Además, se hace referencia a la organización de las enseñanzas con la creación de la Escuela de Ingenieros de Montes y las Ordenanzas que se aprobaron, y, finalmente, un espacio dedicado a las Casas forestales que dieron cobijo a ingenieros, guardas y otras personas, como lugares de trabajo y recreo.

En el Archivo Histórico Provincial de Cuenca se pueden consultar documentos relacionados con los montes desde fechas muy tempranas: desde el siglo XIV hasta el siglo XX. Además, en el Archivo municipal de la ciudad se custodian documentos valiosísimos sobre este tema. Por otro lado, los archivos municipales de la provincia, igualmente, disponen de fuentes documentales de valor inestimable para profundizar en el conocimiento del ramo de Montes y Plantíos en todo el territorio conquense.
Los textos seleccionados para esta exposición son una aproximación, una parte bastante representativa de lo que se puede investigar sobre montes y uso de la madera. Estos documentos proceden del Archivo Histórico Provincial de Cuenca, copias de legajos conservados en la Biblioteca Nacional, además de toda la normativa contenida en Colecciones legislativas.
Textos y fotografías: Mª de la Almudena Serrano Mota, directora del Archivo Histórico Provincial de Cuenca.

