El Gobierno de Castilla-La Mancha ha destinado 27,9 millones de euros al sector vitivinícola de la provincia de Cuenca a través de las ayudas VINATI desde el año 2015. Esta inyección económica ha movilizado más de 71,6 millones de euros en inversión total, impulsando 98 proyectos orientados a la modernización de las instalaciones locales. De estas iniciativas, la gran mayoría corresponde a cooperativas, sumando 64 beneficiarios frente a 34 sociedades privadas. El objetivo principal radica en adaptar la producción a un mercado exigente mediante mejoras en tecnología, eficiencia energética y sostenibilidad.

El delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Rodrigo Fernández Alcalde, ha confirmado este avance productivo este viernes durante su visita a la localidad conquense de Las Mesas. Allí ha recorrido Bodegas Parra Jiménez, que recientemente automatizó su línea de embotellado y amplió su zona de crianza, y Bodegas Horcaja, un proyecto de nueva construcción. Ambas empresas ejemplifican cómo estas ayudas, que cubren una media del 40 por ciento de la inversión, permiten anclar la población al medio rural y generar empleo de calidad.
Solo en la última convocatoria resuelta, correspondiente al ejercicio 2025, la provincia de Cuenca logró la aprobación de 16 expedientes. Estos proyectos supusieron una ayuda concedida de 6,2 millones de euros para respaldar inversiones subvencionables superiores a los 13 millones. Bodegas Parra Jiménez, fundada en 1993 y con 72 trabajadores en plantilla, fue una de las beneficiadas en ese ciclo para reforzar su apuesta por la agricultura ecológica y biodinámica. Mientras tanto, el sector aguarda la resolución de la convocatoria de 2026, cuyos proyectos se encuentran en plena fase de valoración técnica.
Archivo histórico del sector
El desarrollo de estas infraestructuras mantiene una línea de continuidad con el seguimiento agrario publicado en Liberal de Castilla durante el último año. La hemeroteca del medio refleja cómo la resolución de los expedientes VINATI de 2025 ya anticipaba un giro claro hacia la tecnificación y la sostenibilidad en las explotaciones de la provincia. Las bodegas conquenses han pasado de centrar sus recursos en ampliar capacidad de almacenamiento a priorizar los certificados medioambientales y la automatización de procesos, un paso clave para llegar a nuevos consumidores.
La evolución de instalaciones como las radicadas en Las Mesas evidencia que la absorción de fondos autonómicos está reconfigurando la industria agroalimentaria local. Las inversiones sostenidas desde la pasada década trazan la trayectoria de un tejido productivo que asume la innovación tecnológica como herramienta fundamental de crecimiento. Este esfuerzo estructural confirma que el vino no solo mantiene su peso económico en Cuenca, sino que funciona como un motor indispensable para frenar la despoblación en los municipios rurales.

