El próximo miércoles 10 de junio, el Parador de Molina de Aragón acogerá la cuarta edición de la pasarela ‘Guadalajara Es Moda’, una iniciativa de la alianza Impulsa Guadalajara diseñada para dar visibilidad al talento creativo de la provincia. En esta ocasión, el evento amplía su formato sumando dos desfiles más que el año anterior y reunirá a diez firmas de diseño, junto a un equipo de profesionales del maquillaje y la peluquería regional.
Los creadores que mostrarán sus colecciones sobre la pasarela son Juan Carlos Pajares, Raquel López, David Moss, Genoveva Hita, ÉCLAT by Andrea, Laura Lomas, Adrián Nieto, Wearagain Studio y Meriche Alta Costura. A ellos se suma el trabajo de los alumnos del Ciclo de Estilismo de Indumentaria de la Escuela de Arte Elena de la Cruz Martín, centro que este curso ha incorporado también la formación en Modelismo. El evento, que será conducido por la periodista de CMMedia Esther Bogonez, contará con la participación de especialistas en estética como Sonia Prieto o Laura Arribas.

La iniciativa busca fusionar el diseño textil con la promoción del patrimonio histórico y el turismo sostenible de la región. El alcalde de Molina de Aragón, Francisco Montes, señala que la comarca atrae actualmente a unos 45.000 visitantes anuales, una cifra que este tipo de eventos ayuda a consolidar. El proyecto cuenta con el respaldo de las entidades que conforman Impulsa Guadalajara: CEOE-CEPYME, Diputación Provincial, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Ayuntamiento de Guadalajara, CCOO y UGT.
Evolución de la moda como motor turístico provincial
La llegada de ‘Guadalajara Es Moda’ a la comarca del Señorío representa la consolidación de una estrategia itinerante que arrancó hace cuatro años. Concebida inicialmente tras la pandemia como una herramienta de urgencia para reactivar sectores económicos afectados, la pasarela ha evolucionado hasta convertirse en un motor de promoción turística y patrimonial descentralizada.
Al revisar el hemeroteca de Liberal de Castilla, se observa cómo el evento ha ido conquistando estratégicamente los grandes hitos arquitectónicos de la provincia. Su trayectoria dibuja un mapa que comenzó en el Palacio Ducal de Pastrana, continuó impulsando la recuperación de la antigua Fábrica de Paños de Brihuega, tomó el céntrico Palacio del Infantado en la capital y ahora aterriza en el Parador molinés. Esta evolución demuestra una política sostenida que va más allá del simple escaparate textil, transformando los enclaves históricos en activos dinámicos que proyectan la imagen cultural de Guadalajara tanto dentro como fuera de la comunidad autónoma.

