La paulatina recuperación de los niveles hídricos en los embalses de Entrepeñas y Buendía está transformando el tejido económico de sus municipios ribereños. Durante los últimos tres años, esta comarca compartida entre Guadalajara y Cuenca ha registrado un incremento del 15,5 por ciento en el número de alojamientos turísticos, pasando de 58 a 67 establecimientos en funcionamiento. Este crecimiento se concentra fundamentalmente en casas rurales, viviendas de uso turístico y pequeños hoteles que buscan atraer a un visitante enfocado en la naturaleza.
La hostelería y la restauración de la zona han seguido esta misma tendencia al alza al calor de los nuevos visitantes. Los negocios del sector han experimentado un aumento cercano al siete por ciento gracias a la reciente apertura de restaurantes, bares y cafeterías. Estas inauguraciones complementan la oferta comarcal y actúan como un mecanismo directo para generar oportunidades económicas en localidades especialmente castigadas por la despoblación.

Auge del turismo activo
Las empresas dedicadas al turismo activo y al ecoturismo muestran una de las evoluciones más destacadas desde el año 2023. La estabilización de la lámina de agua en ambos embalses ha permitido la proliferación de negocios directamente vinculados a los deportes acuáticos y el aprovechamiento del entorno natural.
Las actividades que conforman esta nueva red empresarial incluyen:
Rutas guiadas en piragua, vela y barco.
Práctica deportiva de paddle surf y wakeboard.
Senderismo interpretativo y talleres de educación ambiental.
Puntos especializados para la observación de aves autóctonas.
Esta iniciativa económica se distribuye ya por múltiples puntos de ambas provincias. Localidades guadalajareñas como Sacedón, Pareja, Alocén y Trillo, junto a municipios conquenses como Buendía, Huete, Valle de Altomira, Cañaveruelas o Albendea, son los principales escenarios de este crecimiento. La Asociación de Municipios Ribereños recalca que mantener un volumen de agua adecuado es vital para atraer inversión, fijar población y consolidar este cambio de modelo hacia un turismo sostenible.
Evolución histórica del entorno
El archivo reciente de liberaldecastilla.com demuestra que esta bonanza económica y turística no es casualidad, sino el resultado directo de una reivindicación histórica. Durante el último año, la cabecera ha documentado cómo las lluvias lograron elevar los embalses de la cabecera del Tajo y mantener una lámina estable, alejándolos de la severa imagen de secano que limitaba el desarrollo local en temporadas pasadas.
Las continuas exigencias de los pueblos ribereños frente a las derivaciones del trasvase Tajo-Segura siempre se han apoyado en una premisa clara: el agua es el único motor de supervivencia para estos pueblos. La actual evolución de los datos de alojamientos y hostelería confirma las advertencias que los alcaldes de la zona llevaban años trasladando a las administraciones públicas.
El agua en Entrepeñas y Buendía demuestra ahora con cifras que ha dejado de ser exclusivamente un recurso ambiental o de derivación. La transición desde los años de mayor estrés hídrico hasta esta recuperación refleja que el futuro demográfico y económico de estas zonas de Cuenca y Guadalajara depende estrictamente de la salud de sus embalses.

