Guadalajara ha vivido este 28 de mayo una jornada clave para su comunidad educativa. El histórico Centro de Educación Especial Virgen del Amparo ha pasado a llamarse de forma oficial CEE Pedro Solís, en un acto protagonizado por el propio cineasta, su familia y los 133 alumnos que estudian en las instalaciones. La iniciativa, que busca honrar los valores de inclusión y sensibilidad que Solís ha transmitido al mundo inspirado por su hijo Nico, ha contado con la presencia de la delegada de la Junta en Guadalajara, Rosa María García, y del delegado provincial de Educación, Ángel Fernández-Montes. El cambio de nombre responde a una decisión unánime del Consejo Escolar, impulsada por la estrecha vinculación de la familia con los profesionales del colegio.
Durante el evento, la delegada de la Junta subrayó que el centro no podría llevar un nombre más representativo, destacando el compromiso y la humildad de Solís para invitar a la sociedad a reflexionar sobre las capacidades de las personas con discapacidad. El cineasta, visiblemente emocionado, recordó cómo cruzó las puertas del colegio por primera vez hace 18 años buscando apoyo para su hijo, y atribuyó todo el mérito de la visibilidad de los menores al trabajo diario de los profesionales del centro.

El largo camino administrativo
Si repasamos la hemeroteca de Liberal de Castilla del último año, el camino hasta este homenaje oficial comenzó a fraguarse en junio de 2025. En aquel momento, el Consejo Escolar del entonces Virgen del Amparo aprobó la propuesta por unanimidad, demostrando el profundo vínculo forjado entre los docentes, Nico y la familia Solís.
Meses después, el 7 de noviembre de 2025, el Diario Oficial de Castilla-La Mancha publicó la resolución definitiva de la Consejería de Educación. Este proceso de cambio de identidad corporativa ha corrido en paralelo a una transformación física del recinto, un seguimiento que nuestro medio ha detallado curso tras curso. Desde el año 2020, la Junta ha invertido más de 600.000 euros en el recinto para ejecutar diferentes reformas estructurales.
Las actuaciones más destacadas en el colegio incluyen:
Instalación de un ascensor y ampliación de rampas y puertas interiores.
Adaptación completa de la cocina y creación de nuevos baños.
Mejora de los sistemas de climatización y eficiencia energética del edificio.
Acondicionamiento de zonas de recreo exteriores con columpios adaptados.
Asfaltado actual del patio y renovación de suelos en la primera planta.
Evolución de la atención social
La culminación de este cambio de nomenclatura supone el cierre de un círculo vital para la comunidad educativa de Guadalajara. La historia de Pedro Solís y su hijo no solo se tradujo en obras cinematográficas que dieron la vuelta al mundo, sino que ha servido como catalizador para mejorar la atención a los jóvenes de entre 3 y 21 años que acuden diariamente a este centro. El lector puede observar cómo el colegio ha evolucionado desde aquellas primeras instalaciones que conoció la familia hace casi dos décadas, hasta convertirse en un espacio plenamente adaptado y modernizado.
Esta trayectoria de mejora en las infraestructuras de educación especial refleja un cambio de paradigma en la ciudad. El compromiso institucional con la discapacidad en la capital alcarreña mantendrá esta misma línea de expansión a corto plazo, ya que se encuentra proyectada la construcción de cuatro nuevas viviendas con apoyo y un Centro de Día que sumarán cerca de 70 nuevas plazas entre asistencia residencial y diurna.

