El Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM) ha anunciado los ganadores de la III Edición de sus Premios de Arquitectura y Urbanismo 2024/2025. El jurado, tras reunirse este pasado miércoles en Toledo, ha destacado varias obras y trayectorias profesionales con un marcado acento local en las provincias de Cuenca y Guadalajara. Para poner el broche a esta edición, la organización ha decidido que la gala oficial de entrega de galardones se celebre el próximo 11 de junio en el Centro Municipal Integrado Eduardo Guitián de la capital alcarreña.

Entre los proyectos más relevantes de esta convocatoria destaca la Casa Embarcadero, ubicada en Peñalagos, dentro del término municipal de Pareja (Guadalajara). Esta edificación, firmada por el arquitecto Ignacio Borrego Gómez-Pallete, ha ganado el Premio COACM de Arquitectura en la modalidad de vivienda. El jurado ha valorado especialmente el ingenio del diseño, que consigue que la estructura flote sobre el terreno del bosque sin llegar a tocarlo.
La provincia conquense también se ha hecho un hueco importante en el palmarés dentro de la categoría de Urbanismo y Paisaje. La Pasarela Arco de Bezudo, situada en la ciudad de Cuenca, ha sido galardonada por representar un ejemplo perfecto de cómo la arquitectura contemporánea puede servir de vínculo directo con el patrimonio histórico local.
Además del reconocimiento a los proyectos, esta tercera edición ha estrenado una categoría de reconocimientos honoríficos provinciales para visibilizar a profesionales clave. En Guadalajara, la distinción ha recaído sobre Francisco Javier Solano Rodríguez, mientras que en Cuenca el galardonado ha sido Ramón Osma Cantero. La decana del COACM, Elena Guijarro, ha subrayado que estos galardones reflejan una arquitectura viva y comprometida con el paisaje.
Repasando la hemeroteca de liberaldecastilla.com sobre el seguimiento de estos premios, se consolida una evolución clara en los criterios de la arquitectura regional. Si en sus inicios la convocatoria buscaba sentar las bases de la excelencia constructiva tras años sin un reconocimiento autonómico unificado, esta tercera edición confirma una tendencia hacia la intervención mínima y el respeto absoluto por el entorno. La elección de Guadalajara como sede para la gala y la creación de galardones específicos por provincia demuestran la madurez de una institución que ha pasado de premiar únicamente el ladrillo a valorar el impacto descentralizado y humano de la arquitectura en toda Castilla-La Mancha.

