La Guardia Civil ha desarticulado a un grupo criminal especializado en asaltar viviendas, negocios y estaciones de servicio situadas en las inmediaciones de la autovía A-3, dentro de la provincia de Cuenca. La operación «MONPETRI 11», dirigida por el Equipo ROCA de la Compañía de Tarancón, ha culminado este mes con cinco detenidos, un investigado y otra persona puesta a disposición judicial. La investigación arrancó a principios de este año como respuesta a un notable incremento de denuncias por robos con fuerza y daños en esta área geográfica.

Los integrantes de la red, que residían en la provincia de Madrid y acumulaban numerosos antecedentes por hechos similares en todo el país, planificaban sus ataques en zonas que les garantizaran una vía de escape rápida. Para burlar los controles de seguridad, utilizaban vehículos lanzadera que alertaban de la presencia policial y circulaban con placas de matrícula falsificadas.
La interceptación del grupo resultó de extrema complejidad. Durante los operativos de vigilancia, los asaltantes ejecutaron maniobras evasivas de alto riesgo y llegaron a embestir a las patrullas en servicio para intentar garantizar su huida. Tras su captura, los agentes han logrado esclarecer trece delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, además de un delito de atentado contra agentes de la autoridad. Las diligencias y los detenidos ya han sido entregados al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Tarancón.
Esta intervención policial sigue el patrón de las operaciones que venimos documentando en el archivo de Liberal de Castilla durante el último año, lo que evidencia una dinámica delictiva recurrente en la zona. Diferentes grupos organizados asentados en Madrid utilizan habitualmente los corredores de la A-3 y la A-2 como rutas rápidas de incursión hacia municipios de Cuenca y Guadalajara para ejecutar robos en áreas residenciales y de servicio. La actuación del Equipo ROCA en estas vías de alta capacidad resulta fundamental para neutralizar este «efecto frontera», demostrando que las autovías no solo facilitan el transporte, sino que exigen una vigilancia perimetral constante frente a la delincuencia itinerante.

