El Ayuntamiento de Guadalajara aprobará este jueves en su Junta de Gobierno Local una modificación drástica de su sistema de aparcamiento. La medida central consiste en la eliminación de prácticamente la totalidad de las nuevas plazas de zona azul proyectadas en la ciudad, manteniendo únicamente la ampliación de los espacios de aparcamiento destinados en exclusiva a los residentes (zona roja). Esta remodelación directa es consecuencia del nuevo escenario legal que deja la anulación de la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) por parte del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

Impacto en la movilidad
El diseño original de esta expansión del estacionamiento regulado estaba ligado a la implantación de la ZBE, impulsada por la corporación de Alberto Rojo. Al restringirse la circulación de vehículos contaminantes en el centro, el anterior gobierno planteó regular los aparcamientos limítrofes para evitar el llamado efecto frontera. El objetivo de aquellas plazas de rotación era reducir el uso del coche privado en los accesos al área restringida.
Con la reciente flexibilización de estas medidas, el actual Ayuntamiento ha decidido revertir el modelo para facilitar la actividad económica y aliviar a los conductores. La administración local ha desmentido categóricamente los rumores sobre la creación de 1.500 nuevas plazas de pago. El plan original contemplaba añadir solo 400 plazas a las 828 ya existentes en el entorno de la ZBE, y de esa ampliación prevista se eliminará finalmente el 80%.
El aparcamiento disuasorio de los Hermanos Fernández Galiano, uno de los proyectos estrella vinculados a la ZBE original, también modifica su filosofía. El equipo de gobierno ha implantado una tarifa de dos euros diarios para facilitar las largas estancias. Esta decisión busca evitar el cobro por horas planteado en 2022, un modelo que habría supuesto un impacto económico severo para los usuarios regulares, reduciendo así la tarifa en un 60% respecto a otros parkings municipales.
La herencia del aparcamiento
La gestión del estacionamiento en Guadalajara ha experimentado un giro radical frente a las políticas de los últimos años, un proceso documentado exhaustivamente en el archivo de Liberal de Castilla. Durante el mandato del PSOE, la estrategia de movilidad priorizó la disuasión del vehículo privado mediante la imposición de tarifas en recintos previamente gratuitos. Ejemplos directos de esta etapa son el aparcamiento de Adoratrices, que pasó de ser libre a costar 5 euros al día, y el de Dávalos, con una tarifa que alcanzó los 10 euros diarios.
La caída de la ordenanza de la ZBE en los tribunales ha supuesto un punto de inflexión definitivo para la estrategia de tráfico en la capital alcarreña. Lo que comenzó como un plan restrictivo para limitar emisiones, apoyado en la ampliación de parquímetros, se transforma ahora en un modelo que devuelve espacio al estacionamiento libre. Los vecinos de Guadalajara presencian así el desmantelamiento de un proyecto de movilidad que, tras perder su soporte judicial, arrastra consigo la mayor expansión de la zona azul prevista en la ciudad, manteniendo el 97% de las casi 80.000 plazas del municipio como gratuitas.

