La Plaza del Pueblo de Cabanillas del Campo se llenó de actividad este domingo 17 de mayo durante la decimosexta edición del Mercadillo de Segunda Mano. Desde las diez y media de la mañana hasta las dos y media de la tarde, cientos de personas recorrieron los más de 60 puestos instalados en el centro del municipio. El evento, organizado por el Ayuntamiento a través del Centro Joven Municipal, facilitó mesas y bancos a los participantes para exponer sus artículos bajo un clima primaveral.

Durante las cuatro horas de apertura, los asistentes compraron, vendieron e intercambiaron una gran variedad de productos a precios muy asequibles. Entre la oferta destacaron prendas de ropa, calzado, juguetes, libros, pequeños electrodomésticos, vinilos, herramientas y artículos de decoración. La iniciativa mantiene intacto su objetivo principal de fomentar la reutilización de objetos cotidianos y promover la economía circular dentro del municipio.
Junto a los vendedores particulares, el mercadillo contó con la participación de tres asociaciones locales que aprovecharon la afluencia de público para dar a conocer su labor y recaudar fondos. En esta edición estuvieron presentes la asociación de familias del Centro Ocupacional «Las Encinas», así como dos entidades protectoras centradas en la gestión ética de colonias felinas: «Ronroneos Felices» de Cabanillas y la Asociación Felina de Sotolargo.
Archivo y evolución
El Mercadillo de Segunda Mano se ha consolidado como una cita ineludible en la agenda social de Cabanillas del Campo desde su creación en el otoño de 2016. Tal y como documentan los archivos de Liberal de Castilla en sus coberturas del último año, esta iniciativa bianual refleja un crecimiento constante en la implicación ciudadana hacia el consumo responsable. En la pasada edición de octubre, la localidad ya demostró un fuerte respaldo a este modelo de proximidad, manteniendo estables las cifras de participación ciudadana. La presencia continua y creciente de colectivos como «Ronroneos Felices» o «Las Encinas» evidencia cómo este espacio ha evolucionado a lo largo de sus diez años de historia. Ya no es solo un punto de intercambio de objetos, sino un escaparate fundamental para el tejido asociativo y solidario de la provincia de Guadalajara.

