El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha adelantado que el próximo Consejo de Gobierno aprobará la licitación de la segunda fase de las obras del Colegio Rural Agrupado (CRA) ‘Elena Fortún’, situado en Chillarón. El anuncio de esta inversión, que rozará los tres millones de euros, se ha producido durante la visita del jefe del Ejecutivo autonómico a Villagarcía del Llano, donde ha recorrido las instalaciones de la nueva Escuela Infantil ‘La Garcilla’. Este recurso de educación temprana abrió sus puertas a principios de año y atiende diariamente a una docena de menores de entre cero y tres años del municipio.

La intervención prevista en Chillarón permitirá construir dos nuevas aulas de educación infantil y dotar al centro de servicios complementarios. Durante su intervención en Villagarcía del Llano, García-Page ha defendido que la riqueza económica debe traducirse obligatoriamente en la mejora de los servicios públicos esenciales, como los centros educativos o las infraestructuras sanitarias. Para respaldar la viabilidad de estas inversiones, el presidente ha citado los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), destacando que Castilla-La Mancha lidera actualmente la creación de empresas con un crecimiento del 70 por ciento en el último mes respecto al año anterior, duplicando así la media nacional.
Evolución de las infraestructuras educativas en la provincia
La conexión de estos dos proyectos subraya el momento que atraviesan los servicios públicos en los municipios conquenses. Según recoge el archivo de liberaldecastilla.com, la futura intervención en el CRA ‘Elena Fortún’ de Chillarón no parte de cero, sino que da continuidad a una primera fase de obras ya ejecutada que requirió una inversión superior al millón de euros.
La trayectoria de las políticas educativas en la provincia muestra una estrategia integral para frenar la despoblación. En lugar de intervenciones aisladas, la agenda refleja un plan progresivo: por un lado, se abren centros como el de Villagarcía del Llano para cubrir la etapa de cero a tres años y facilitar la conciliación familiar; por otro, se amplían colegios agrupados como el de Chillarón para garantizar que, cuando esos niños crezcan, dispongan de instalaciones modernas sin tener que desplazarse a la capital. El lector asiste así a la consolidación de un mapa educativo rural diseñado para fijar población a largo plazo.

