Con motivo del Día de la Infancia Hospitalizada, que se celebra hoy, 13 de mayo, Cruz Roja Juventud pone en valor su compromiso con los niños, niñas y adolescentes que atraviesan procesos de enfermedad y hospitalización, así como con sus familias. A través del proyecto ´Infancia Hospitalizada’, la Organización desarrolla una intervención integral orientada a mejorar su bienestar emocional, social y socioeducativo en un contexto especialmente vulnerable.
La hospitalización supone para la infancia una ruptura con su entorno cotidiano, obligando a adaptarse a un espacio desconocido, con nuevas rutinas, normas y personas. Esta situación puede tener un impacto significativo no solo en su salud física, sino también en su desarrollo emocional, social y socioeducativo. En este contexto, Cruz Roja Juventud trabaja desde hace más de 30 años para humanizar estos espacios, favoreciendo que los niños, niñas y adolescentes puedan seguir desarrollándose de forma integral.
Durante 2025, desde este proyecto se ha atendido a un total de 50.533 personas, incluyendo menores de edad y sus familias, lo que supone un crecimiento significativo respecto al año anterior. Esta intervención se ha llevado a cabo en 16 comunidades autónomas y 39 provincias, en colaboración con 70 centros hospitalarios, gracias a la implicación de 1.881 personas voluntarias.

En la provincia de Cuenca, Cruz Roja Juventud lleva años desarrollando acciones de apoyo a la infancia en el ámbito hospitalario, en coordinación con el sistema sanitario público. Con la apertura del Hospital Universitario de Cuenca (HUCU), el proyecto Infancia Hospitalizada ha podido dar continuidad y reforzar su intervención desde enero de 2026, gracias al trabajo conjunto con el SESCAM y a la estrecha colaboración con el equipo de Pediatría del HUCU, así como a la implicación del voluntariado.
En los cuatro meses transcurridos desde el inicio de esta nueva etapa en el Hospital Universitario, el programa ha atendido ya a un total de 75 personas, entre niños y niñas hospitalizados y sus familias, mediante actividades lúdico-educativas, apoyo emocional y acompañamiento durante su estancia hospitalaria
En este sentido, la técnica de Cruz Roja Juventud en Cuenca, Victoria Marzullo, ha señalado que “con la apertura del nuevo Hospital Universitario de Cuenca hemos podido dar continuidad y reforzar este proyecto desde el pasado mes de enero, en estrecha colaboración con el HUCU y con el equipo de Pediatría”, destacando además la importancia de ofrecer “jactividades lúdicas, juegos y acompañamiento emocional” durante el proceso de hospitalización. Las acciones se desarrollan tanto en espacios habilitados del área pediátrica como, cuando la situación lo requiere, directamente en las habitaciones.
Con carácter general, la acción de Cruz Roja Juventud se articula en torno a tres áreas clave. En primer lugar, las actividades lúdico-educativas, que incluyen juegos, manualidades, animación a la lectura o propuestas musicales, permiten generar espacios de ocio y creatividad dentro del hospital, favoreciendo la socialización y reduciendo el impacto emocional de la enfermedad. Estas actividades se adaptan a las necesidades y circunstancias de cada niño, niña o adolescente, contribuyendo a su desarrollo integral.
En segundo lugar, el apoyo escolar garantiza la continuidad del proceso educativo durante la hospitalización. A través de refuerzo en distintas materias, uso de nuevas tecnologías y dinamización de la lectura, se evita que los menores de edad vean interrumpida su formación académica, favoreciendo su posterior reincorporación al entorno escolar. Que, en el caso de la provincia de Cuenca, corre a cargo de las y los docentes de la comunidad educativa reglada.
El tercer eje fundamental es el acompañamiento. El voluntariado ofrece apoyo emocional y compañía a los niños, niñas y adolescentes, especialmente en aquellos momentos puntuales en los que no pueden contar con la presencia de sus familiares. Este acompañamiento resulta clave para prevenir situaciones de soledad, especialmente en ingresos prolongados o complejos.
Además, también tiene en cuenta a las familias, que encuentran en el voluntariado un espacio de respiro y apoyo. A través de talleres específicos y acompañamiento, se intenta que puedan implicarse en las actividades que se realizan y se contribuye a reducir el impacto emocional que supone la hospitalización de un hijo o hija.
Las actividades desarrolladas son tan diversas como necesarias. A lo largo del año se han realizado 10.802 acciones, de las cuales 7.922 corresponden a acompañamientos directos en centros hospitalarios. Asimismo, se han llevado a cabo 1.694 talleres dirigidos a familias y se han distribuido más de 2.000 kits de apoyo con materiales lúdicos y educativos para su uso en habitaciones o en el domicilio tras el alta.
En fechas señaladas como el Día de la Infancia Hospitalizada, la actividad se intensifica para mantener la motivación y acercar momentos de normalidad a quienes se encuentran ingresados. En distintos territorios, el voluntariado organiza iniciativas como la preparación de kits de ocio, la ambientación de espacios hospitalarios, en coordinación con otras entidades.
El impacto del proyecto se sustenta en un enfoque personalizado que adapta cada intervención a las necesidades específicas de cada menor de edad. Los espacios donde se desarrollan las actividades —aulas hospitalarias, espacios pediátricos, salas habilitadas o incluso las propias habitaciones— cuentan con recursos adecuados para garantizar una atención de calidad.
El papel del voluntariado es fundamental en este proceso. Su implicación contribuye a mejorar el estado anímico de los niños, niñas y adolescentes, favoreciendo actitudes más positivas ante los desafíos derivados de la enfermedad. La existencia de una red de apoyo sólida se traduce en un mayor bienestar emocional y en una mejor predisposición hacia la recuperación.
Cruz Roja Juventud continúa reforzando esta iniciativa con el objetivo de seguir mejorando su intervención y adaptar su actividad a los nuevos retos. Entre las líneas de trabajo destacan la mejora continua de la formación del voluntariado, el desarrollo de materiales específicos —como la guía del proyecto elaborada recientemente— y el fortalecimiento de la coordinación con centros hospitalarios.
Asimismo, la Organización hace un llamamiento a la colaboración de empresas, así como a la ciudadanía, para seguir ampliando su alcance. La participación como voluntario o voluntaria representa una oportunidad para contribuir directamente al bienestar de miles de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
En un entorno como el hospital, donde la incertidumbre y el malestar forman parte del día a día, iniciativas como ‘Infancia Hospitalizada’ permiten transformar, aunque sea por momentos, la experiencia de los menores de edad, devolviéndoles espacios de juego, aprendizaje y acompañamiento que contribuyen a preservar su bienestar y su desarrollo.

