A exactamente tres meses del eclipse solar total del 12 de agosto de 2026, el astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Javier Alcolea, ha detallado en Guadalajara cómo utilizar las nuevas tecnologías para asegurar una visión perfecta del fenómeno. Durante su ponencia en el marco de la campaña «De 12 en 12 — Rumbo al Eclipse Total», organizada por la Asociación de la Prensa de Guadalajara (APG) y AstroGuada, el investigador advirtió del principal reto del evento: la fase de totalidad se producirá al atardecer, con el Sol situado muy bajo en el horizonte.
Esta particularidad provoca que cualquier bloque de edificios o masa arbórea pueda ocultar por completo el disco solar. Para planificar la ubicación sin llevarse sorpresas, Alcolea ha recomendado el uso del visualizador del Trío de Eclipses del Instituto Geográfico Nacional (IGN), que ofrece gran precisión sobre el relieve del terreno y aportará datos meteorológicos los días previos. No obstante, al no tener en cuenta las edificaciones urbanas, el astrónomo aconsejó complementarlo con webs como Shade Map, que sí calcula las sombras de los edificios, o aplicaciones móviles gratuitas con geolocalización como IGN Eclipses y Eclipse 2.0, esta última desarrollada por la Universidad de Barcelona.
De los ensayos ciudadanos a los grandes preparativos
La alerta sobre la interferencia de los obstáculos urbanos aterriza sobre un terreno que la ciudad lleva meses preparando. Esta necesidad de buscar un horizonte oeste completamente limpio conecta directamente con el reciente «ensayo general» promovido por AstroGuada el pasado mes de abril, cuando aprovecharon la coincidencia astronómica de los días espejo para pedir a los vecinos de Guadalajara que buscaran puntos elevados y simularan la observación para descartar bloqueos visuales.
La charla de Alcolea a 90 días del evento supone la culminación práctica de una estrategia divulgativa que lleva reuniendo a los aficionados locales cada día 12 de mes desde el año 2025. Toda esta capacitación técnica a la ciudadanía confluye en este momento decisivo con la planificación logística e institucional, ya que Guadalajara ultima en paralelo el blindaje de un gran recinto con capacidad para 5.000 personas, pensado precisamente para garantizar una observación segura, masiva y libre de obstáculos urbanos.


