El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha confirmado hoy que la candidatura del «Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza» ha conseguido el respaldo unánime de todas las comunidades autónomas y organismos de patrimonio de España. Con este aval, la propuesta guadalajareña se convierte en la única opción nacional dentro de su categoría para aspirar al reconocimiento de la UNESCO. El presidente regional ha garantizado que el municipio lo va a conseguir, marcando el otoño de 2027 como la fecha clave en la que se espera el informe preliminar del organismo internacional. Durante su intervención pública, García-Page también abordó la actualidad política nacional al ser preguntado por el «caso mascarillas», momento que aprovechó para defender la honestidad de la militancia socialista, negar cualquier financiación irregular del partido y sugerir que el PSOE debería personarse como acusación particular contra quienes hayan utilizado sus siglas en beneficio propio.

El largo camino hacia el Patrimonio de la Humanidad
La obtención de este consenso técnico e institucional representa un punto de inflexión, pero no es un hecho aislado. Revisando el archivo de Liberal de Castilla, se evidencia cómo la candidatura ha ido superando filtros cada vez más exigentes desde que el proyecto logró entrar en la Lista Indicativa de España en noviembre de 2021.
A lo largo de estos años, el expediente ha consolidado apoyos estratégicos determinantes. Un movimiento diplomático clave fue la defensa institucional realizada en marzo de 2024 ante la delegación de la UNESCO en París, lo que sentó las bases para los avances más recientes. Este impulso se ha visto reforzado en los últimos meses tras la celebración del Consejo Nacional de Patrimonio Histórico en la propia Sigüenza y la reunión del Consejo Rector el pasado mes de febrero en la pedanía de Palazuelos, sumando además el respaldo de sectores de la sociedad civil como la Abogacía Española.
Con el horizonte de 2027 ya fijado, el proyecto afronta ahora su fase de valoración internacional más delicada. De culminar con éxito, la provincia de Guadalajara no solo asegurará la protección de su rico entorno natural e histórico, sino que sumará a la región un espacio protegido de primer nivel, aspirando a replicar el motor cultural y turístico que el sello de la humanidad ha supuesto históricamente para ciudades como Cuenca y Toledo.

