El coloquio “Cuando los datos hablan” acogió este miércoles 8 de abril en el Edificio Hercesa a más de 70 personas interesadas en conocer los datos sobre el Informe FOESSA de Castilla La Mancha y el trabajo de Cáritas para paliar la desigualdad social.
Al evento asistieron el presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, la secretaria general de Cáritas Española, María González, la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, el diputado nacional, Alberto Rojo, la delegada provincial de Bienestar Social, Carmen Gil, y la diputada provincial de Servicios Sociales, Margarita Morera, así como trabajadores y voluntarios de Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara y otros miembros del obispado, entre ellos, el obispo, d. Julián Ruiz, el vicario general, Agustín Bujeda, y el vicario de Pastoral Social, Ángel Luis Toledano. No faltaron tampoco los miembros del equipo directivo de Cáritas Diocesana Lourdes López, delegada, y José Ignacio Bielsa, administrador, y el presidente de Hercesa, Juan José Cercadilla, y el director general, Luis Francisco Guijarro.

El coloquio, que estuvo dirigido por Amador Casquero, de Cáritas Regional de Castilla La Mancha, ofreció ponencias marcadas por un análisis profundo y riguroso de la realidad social, aportando datos, contexto y claves para la reflexión y la acción.
La primera ponente, Marina Sánchez-Sierra, miembro del equipo de Estudios de la Fundación FOESSA, explicó el proceso de elaboración del informe, destacando su solidez metodológica. En la edición estatal han participado cerca de 140 investigadores, a los que se suman 40 en los estudios autonómicos. El trabajo de campo ha incluido entrevistas a 12.300 hogares en toda España —alrededor de 30.000 personas—, y a 1.154 hogares en Castilla-La Mancha, lo que representa a 2.933 personas, mediante cuestionarios extensos y complejos, con entrevistas personales de aproximadamente una hora de duración.
Sánchez-Sierra detalló además el concepto de “espiral de la exclusión”, que describe cómo las personas pueden pasar de una situación de integración plena a escenarios de integración precaria, exclusión moderada y, finalmente, exclusión severa. En este proceso, señaló como factores determinantes el empleo y la vivienda, aunque también influyen otras dimensiones como el aislamiento social, los conflictos, la salud o la educación.
Por su parte, Luis Ayala Cañón, catedrático de Economía de la UNED y miembro del Comité Científico de la Fundación FOESSA, centró su intervención en el papel de la vivienda como uno de los principales determinantes de la desigualdad. Subrayó la dificultad de revertir el actual contexto marcado por el binomio de bajos salarios y altos costes de acceso a la vivienda, así como la creciente concentración de la riqueza, que está dando lugar a una nueva estratificación social en España.
Ayala alertó de que esta situación afecta de manera especialmente intensa a las rentas más bajas, hasta el punto de que la exclusión residencial se está convirtiendo en una auténtica emergencia social para los colectivos más vulnerables. Asimismo, recordó que la problemática de la vivienda no se limita únicamente al acceso o al precio, sino que incluye también situaciones de insalubridad, dificultades para afrontar gastos básicos como suministros o seguros, o la carencia de equipamientos esenciales en el hogar. En este contexto, señaló que el derecho a una vivienda digna recogido en el artículo 47 de la Constitución se aleja cada vez más de la realidad.
Finalmente, la directora de Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara, María José Bustos Garrido, centró su intervención en la necesidad de transformar los datos en acción bajo el enfoque “caminos para el cambio social”. En su análisis, subrayó que la exclusión social no es una realidad periférica, sino una fractura que divide a la sociedad en dos. Advirtió de que tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza y de que la vivienda se ha convertido en el principal “sumidero” de los ingresos familiares.
Bustos también puso el acento en la transmisión intergeneracional de la pobreza, señalando que el ascensor social “está averiado” para los jóvenes, y destacó que las personas migrantes y quienes se encuentran en situación de sinhogarismo son quienes sufren las situaciones más extremas. En este contexto, reivindicó la labor de Cáritas en el acompañamiento a estas personas para favorecer su inclusión, así como su papel propositivo ante las administraciones públicas, el tejido empresarial, los socios y donantes. Asimismo, puso en valor el compromiso de las personas voluntarias, fundamentales en la acción diaria de la entidad.
El coloquio destacó también por la activa participación del público asistente, que contribuyó a enriquecer el encuentro con preguntas y reflexiones de gran interés dirigidas a los ponentes. Este intercambio generó un diálogo dinámico y cercano, permitiendo profundizar en algunos de los aspectos abordados durante las intervenciones y poniendo de manifiesto el interés y la preocupación de la ciudadanía por la realidad social analizada.
El acto fue clausurado por el obispo de la diócesis, D. Julián Ruiz Martorell, quien puso el broche final a un encuentro marcado por el análisis riguroso, la reflexión compartida y el compromiso con la transformación social.
Los asistentes al coloquio pudieron disfrutar después de una merienda compartida y algunos aprovecharon la oportunidad para hacerse socios y/o donantes de Cáritas Diocesana.

