Un turismo colisionó en la tarde-noche de ayer contra un camión frigorífico que se encontraba estacionado en la calle San Cosme de la capital conquense. La Policía Local de Cuenca ha informado de este siniestro urbano y señala el cansancio al volante como la causa probable detrás del impacto.
Según explican los agentes, la fatiga durante la conducción es un factor de riesgo determinante, ya que disminuye drásticamente la capacidad de atención y ralentiza el tiempo de reacción del conductor. Ante la aparición de síntomas como bostezos continuos, pesadez en los ojos, somnolencia, pérdida de concentración o dificultad para mantener el vehículo en su carril, la indicación es clara: hay que detener la marcha cuanto antes en una zona segura.

Para evitar este tipo de accidentes, las autoridades de tráfico han recordado una serie de pautas básicas de seguridad:
Parar a descansar en el momento en que aparezcan los primeros indicios de fatiga.
Bajar del vehículo y caminar durante unos minutos para despejar la mente.
Tomar un café como ayuda puntual, teniendo en cuenta que esta bebida nunca sustituye la necesidad real de dormir.
Programar pausas frecuentes en los desplazamientos largos para no conducir demasiado tiempo seguido.
Evitar ingerir comidas copiosas antes de ponerse a los mandos del vehículo.
No conducir bajo ningún concepto si se está agotado, se ha dormido poco o se viene de una jornada laboral muy exigente.
Evolución de la siniestralidad por distracciones en la capital
La atención a los factores humanos como el cansancio forma parte de las estrategias de seguridad vial que se aplican en la ciudad. Repasando la hemeroteca de liberaldecastilla.com durante el último año, los incidentes de tráfico urbano en los que un vehículo en movimiento impacta contra coches aparcados o mobiliario público en Cuenca suelen compartir un patrón de distracción o fatiga.
Las campañas preventivas de la Policía Local insisten de forma recurrente en que la confianza al circular por calles conocidas del entorno urbano no debe relajar la atención. Un episodio de agotamiento o un microsueño en vías céntricas como la calle San Cosme anula por completo el tiempo de reacción, demostrando que el riesgo de accidente grave no se limita a los trayectos largos por carretera, sino que está muy presente en los desplazamientos cotidianos dentro del municipio.

