Durante el año 2025, el Servicio de Emergencias 1-1-2 de Castilla-La Mancha coordinó la atención de 67 accidentes de tráfico graves en las vías de Cuenca y Guadalajara. Según el último balance oficial del organismo, la provincia conquense registró 38 de estos siniestros, situándose en el tercer lugar de la región por volumen de accidentalidad. Por su parte, Guadalajara cerró el ejercicio como el territorio autonómico con menor número de incidentes viales de gravedad, contabilizando únicamente 29. A nivel global en la región, el año finalizó con un total de 235 accidentes graves y 74 víctimas mortales.

Cambios en la siniestralidad
La dinámica al volante durante el último año muestra un cambio en los patrones de riesgo en las carreteras autonómicas. En el primer semestre de 2025, la principal causa de los accidentes de mayor gravedad fue la salida de vía, acumulando 48 intervenciones de los servicios de emergencia. Sin embargo, durante la segunda mitad del año la tendencia varió y las colisiones directas pasaron a ser el motivo principal, con 55 casos registrados.
Evolución del archivo histórico
Esta radiografía actual consolida una tendencia de descenso paulatino en la mortalidad y la gravedad de los accidentes si se cruzan los datos con el archivo de siniestralidad reciente. Las cifras reflejan una mejora directa respecto a 2024, un año que dejó 243 accidentes y 82 víctimas mortales en las carreteras de Castilla-La Mancha. La comparativa interanual confirma que en 2025 se produjeron ocho siniestros menos y el índice de mortalidad se redujo en ocho fallecidos frente al ejercicio anterior.
El análisis de la temporalidad también aporta nuevos matices sobre la evolución del tráfico provincial y regional. Aunque históricamente las vacaciones de verano concentran el riesgo, en 2025 los picos se adelantaron a junio y julio, con 25 y 33 accidentes graves respectivamente. En contraste, meses críticos de operación salida como agosto y septiembre lograron reducir su siniestralidad frente a los datos registrados en 2024. Esta evolución subraya el papel del 1-1-2 al movilizar y coordinar a la Guardia Civil, bomberos y personal sanitario para estabilizar la red viaria durante los repuntes de siniestralidad invernal de enero y diciembre.

