La Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca) ha lanzado una advertencia sobre la viabilidad de las microempresas de la provincia, profundamente afectadas por el continuo incremento de los costes salariales. Durante los tres primeros trimestres de 2025, el coste laboral por trabajador en las pequeñas y medianas empresas experimentó una subida del 3,3%. A esta cifra se suma ahora el nuevo incremento del salario mínimo aprobado para este año 2026, una carga que complica el ajuste de cuentas de los negocios locales.

La patronal conquense señala que esta escalada de gastos está reduciendo los márgenes de beneficio de unas empresas que conforman la práctica totalidad del tejido productivo de la provincia. Según los datos aportados por CEPYME, esta presión económica sostenida ya ha provocado la desaparición de 23.000 microempresas en los últimos cinco años. Esta situación obliga a los negocios supervivientes a recortar sus inversiones y pone en riesgo el empleo fundamental que sostienen.
La presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel, ha sido tajante respecto a las políticas que provocan estas subidas. Según advierte, «legislar al margen de las empresas y las pymes no fortalece la economía, sino que la deja indefensa frente a decisiones que comprometen su existencia». Desde la organización exigen que se frene esta escalada y se tenga en cuenta la realidad de las pequeñas empresas, que son las verdaderas generadoras de dinamismo económico.
Evolución y contexto histórico
Revisando el archivo de Liberal de Castilla del último año, esta alerta de CEOE CEPYME Cuenca no es un episodio aislado, sino la confirmación de una tendencia de desgaste estructural. Durante 2025, la patronal ya advirtió a través de este medio sobre el retroceso en la creación de nuevas sociedades mercantiles en la provincia y las serias dificultades de las pymes y autónomos para hacer frente a la inflación sin destruir empleo.
La evolución del discurso empresarial evidencia que el problema se ha agravado: lo que a principios del año pasado se denunciaba como una pérdida de competitividad por la subida general de precios, se ha transformado en un problema crítico de supervivencia por los costes fijos impuestos. La suma de los incrementos laborales de 2025 y las nuevas normativas de 2026 consolidan un escenario donde las microempresas de Cuenca operan sin margen de maniobra para invertir o crecer.

