El campo de fútbol municipal «El Escalón» de Almonacid del Marquesado acogerá este sábado 4 de abril el II Torneo de Fútbol Sala de Semana Santa. La competición, organizada por la Peña Taurina Almonaceña en colaboración con el Ayuntamiento local y la Diputación de Cuenca, reunirá a más de 150 menores con edades comprendidas entre los 6 y los 17 años.

Un total de 16 equipos disputarán 20 partidos divididos en las categorías prebenjamín, alevín, infantil y cadete. El evento congregará a jugadores y familias de diez municipios conquenses: Almonacid del Marquesado, Villarejo de Fuentes, Palomares del Campo, Villarejo de Periesteban, Tarancón, Villarrubio, Pozorrubio, Barajas de Melo, Tresjuncos y Fuentelespino. La jornada deportiva finalizará con la entrega de trofeos a cargo de las autoridades locales y del presidente de la Diputación Provincial de Cuenca, Álvaro Martínez Chana.
José Luis Martínez Jiménez, organizador del campeonato, subraya el valor social de esta cita. «Almonacid del Marquesado tendrá el privilegio de ser escenario de los sueños de más de 150 niños. Nos esforzamos para que la gente se lleve buena imagen, con la determinación de seguir creciendo en posteriores ediciones», asegura.
El deporte base como motor contra el reto demográfico
Esta segunda edición consolida la iniciativa deportiva que arrancó en la Semana Santa de 2025, cuya primera convocatoria sentó las bases para revitalizar el municipio durante los días festivos. Tal y como ha documentado Liberal de Castilla en su archivo reciente sobre iniciativas contra la despoblación en la provincia, la organización de competiciones de deporte base trasciende el mero ocio para convertirse en una estrategia de supervivencia rural.
El salto cualitativo de este año, logrando implicar de forma directa a una decena de localidades vecinas, transforma un torneo local en un verdadero nexo comarcal. La evolución del evento confirma que el fútbol sala actúa como un elemento integrador, generando actividad en las calles de Almonacid del Marquesado al tiempo que fortalece el sentimiento de pertenencia y el arraigo territorial de las nuevas generaciones conquenses.

