La Federación Provincial de Turismo y Hostelería de Guadalajara, en colaboración con CECAM e Iberdrola, ha celebrado este 23 de marzo una jornada formativa en la capital alcarreña orientada a transformar el modelo energético del sector. El encuentro ha reunido a empresarios e instituciones para analizar cómo la electrificación puede reducir los costes operativos, eliminar la dependencia de los combustibles fósiles y mejorar la competitividad de los negocios locales.

La sesión ha sido inaugurada por Arantxa Pérez, directora general de Turismo de Castilla-La Mancha; Juan Luis Pajares, presidente de la Federación provincial; Elena Guijarro, decana del Colegio de Arquitectos; y Óscar Narros, delegado de Iberdrola en la región. Los ponentes han remarcado que la inversión en redes eléctricas, la rehabilitación de edificios y la colaboración público-privada son pasos obligatorios para alcanzar la autonomía energética en la provincia.
Durante las ponencias se han presentado herramientas técnicas y financieras clave:
El funcionamiento de los Certificados de Ahorro Energético (CAE) para rentabilizar proyectos de rehabilitación.
Las condiciones del fondo nacional de eficiencia energética expuestas por la Junta de Comunidades.
La implementación práctica de autoconsumo fotovoltaico, aerotermia y puntos de recarga eléctrica.
La jornada ha concluido con mesas redondas donde se han expuesto casos de éxito reales. Destaca la participación del hotel Infinitum de Sigüenza, que sirve como ejemplo provincial de cómo la integración de estas tecnologías permite el ahorro económico y funciona como reclamo para atraer a clientes que buscan alojamientos diferenciados.
Evolución hacia la inversión
La búsqueda de alternativas energéticas consolida una transformación que la hostelería de Guadalajara lleva priorizando de forma intensiva durante el último año. Como reflejan las coberturas previas de Liberal de Castilla, las asociaciones integradas en CEOE-CEPYME han multiplicado este tipo de encuentros técnicos desde que la crisis inflacionista golpeó los márgenes de beneficio de bares, restaurantes y alojamientos rurales en la provincia.
El sector ha pasado de buscar fórmulas de supervivencia a corto plazo a planificar inversiones estructurales en tecnología limpia. Este cambio de mentalidad responde a una estrategia puramente comercial para blindar las cuentas frente a los vaivenes de los hidrocarburos y adaptar destinos alcarreños de interior a un nuevo perfil de turista. El visitante actual exige instalaciones con menor huella de carbono, obligando a los establecimientos a modernizarse para no perder cuota de mercado.

