La Policía Nacional ha desmantelado tres grupos criminales organizados dedicados al robo continuado de cable de cobre, cuyo radio de acción castigaba de forma directa a la provincia de Cuenca, así como a la vecina Segovia. El macrooperativo policial se ha cerrado con la detención de 13 personas y la incautación de más de ocho toneladas de material, con un valor de mercado que supera los 100.000 euros.
La investigación, liderada por el Grupo IV de la Policía Judicial de Fuenlabrada, comenzó el pasado mes de junio ante el notable incremento de denuncias por sustracciones de cableado. En un primer momento, los agentes asestaron un golpe inicial con la detención de cuatro personas implicadas en robos con fuerza. En esta intervención lograron recuperar el grueso de las toneladas de cobre sustraídas y clausuraron un importante punto clandestino de compraventa.

El avance de las pesquisas y el posterior registro en una empresa de recuperaciones permitieron destapar la estructura de las otras dos facciones criminales. Estas bandas habían diseñado un modus operandi basado en la vigilancia exhaustiva y previa de estaciones de servicio y módulos fotovoltaicos ubicados en zonas despobladas de ambas provincias. Los delincuentes operaban con plena impunidad al aprovechar el difícil aseguramiento de estas infraestructuras aisladas. Tras un último registro donde los agentes recuperaron más material, se ha imputado a los investigados un total de diez asaltos con fuerza.
Evolución de los robos en Cuenca
El asalto a infraestructuras en el medio rural para la sustracción de metales se ha consolidado como una amenaza constante para el desarrollo del territorio conquense. La despoblación y la rápida proliferación de nuevas instalaciones energéticas han creado un escenario idóneo para estas mafias, que ven en la región un objetivo vulnerable y altamente lucrativo.
Un repaso al archivo histórico de Liberal de Castilla constata la preocupante escalada de esta tipología delictiva en la zona durante el último año. Las fuerzas de seguridad han intervenido en repetidas ocasiones ante episodios prácticamente idénticos, destacando operaciones como el arresto de cinco individuos por saquear una plantación fotovoltaica en Iniesta o el operativo de julio de 2024, cuando la Guardia Civil desarticuló a otra banda que esquilmaba el tendido telefónico de las carreteras conquenses. A esto se suman otras actuaciones recientes motivadas por la sustracción de cable en infraestructuras viarias como la CM-220. Este contexto evidencia un claro salto cualitativo por parte del crimen organizado, que ha pasado de actuar sobre las líneas tradicionales de telecomunicaciones a dirigir ataques planificados contra la emergente industria de los parques solares en la provincia.

