Más de la mitad de la flota en ambas provincias supera los 20 años y el sindicato alerta del riesgo para los inspectores y del aumento del gasto en mantenimiento.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado el estado “obsoleto y en algunos casos extremo” de los vehículos destinados a la inspección sanitaria alimentaria y a la sanidad ambiental en Castilla-La Mancha, una situación que afecta de forma significativa a las provincias de Guadalajara y Cuenca, además del resto de provincias de Castilla-La Mancha
En Guadalajara, de los 11 vehículos asignados a los Distritos de Salud, 6 superan los 20 años de antigüedad. En Cuenca, el envejecimiento del parque móvil es aún más acusado: de los 33 coches disponibles, 26 tienen más de dos décadas y superan los 100.000 kilómetros. Según el sindicato, estas cifras reflejan una falta prolongada de inversión que compromete tanto la seguridad de los trabajadores como la eficacia del servicio público que prestan.
Los vehículos son utilizados a diario por los inspectores de Salud Pública para realizar controles en establecimientos e industrias alimentarias, supervisar la calidad de las aguas de consumo y recreativas, vigilar residuos y plaguicidas, controlar la legionela o inspeccionar carnes de caza y lidia, entre otras funciones. Se trata, subraya CSIF, de una labor esencial que requiere desplazamientos constantes por entornos urbanos y rurales, incluidos municipios pequeños y zonas alejadas de los núcleos principales.

En el conjunto de Castilla-La Mancha, 165 de los 216 vehículos asignados a los Distritos de Salud —el 78,6%— tienen más de 20 años, y algunos superan los 300.000 kilómetros. El sindicato advierte de que el deterioro es tal que, en ocasiones, los vehículos necesitan varios intentos para superar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).
El presidente del Sector de Administración General de CSIF Castilla-La Mancha, Joaquín Sánchez, ha señalado que la Administración “tiene la obligación de garantizar la seguridad de sus empleados” y ha criticado lo que considera una “enorme desidia” en la renovación del parque móvil. A su juicio, es prioritario actualizar los vehículos teniendo en cuenta los riesgos laborales asociados a la conducción de coches con más de dos décadas de antigüedad y elevados kilometrajes.
Además del desgaste mecánico, CSIF destaca la ausencia en muchos de estos vehículos de sistemas de seguridad habituales en los modelos actuales, como control electrónico de estabilidad (ESP), control de tracción o airbags laterales, lo que reduce la protección activa y pasiva de los trabajadores en caso de accidente.
El sindicato también pone el acento en el impacto económico que supone mantener una flota envejecida, con un incremento del gasto en reparaciones, averías recurrentes y mayor consumo de combustible. En este sentido, considera que la falta de renovación no solo afecta a la seguridad y a la calidad del servicio, sino también a la eficiencia del gasto público.
CSIF responsabiliza directamente a la Consejería de Sanidad del deterioro progresivo de los vehículos y asegura que no se han atendido las reiteradas peticiones trasladadas desde las distintas provincias para su sustitución. Asimismo, recuerda que otras consejerías han aprovechado fondos europeos para modernizar sus flotas, mientras que, en su opinión, Sanidad no ha impulsado una actualización similar, dejando en una situación comprometida a provincias como Guadalajara y Cuenca.

