Dron. Y el Júcar se desbordó
Este vuelo comienza en el llamado Vallejo de la Careta, a unos 15 kilómetros de Cuenca capital, en dirección a Villalba de la Sierra. Siguiendo la corriente, aguas abajo, volamos el paraje del Chantre, la llanura del Camping, los rápidos de Las Grajas, el Recreo Peral, la desembocadura del Huécar, volamos Cuenca desde un sitio increíble y finalizamos en El Royo en donde, las aguas, han entrado en varias casas.
Gerardo Diego, poeta de la Generación del 27, mantuvo una estrecha relación personal y literaria con Cuenca, a la que visitó, al menos, en cinco ocasiones, motivado, en parte, por su amistad con Federico Muelas.
De sus romances, el dedicado al Júcar, Pedro Cerrillo escribió que, la llamada, se produce mediante la presencia apabullante del color o de expresiones muy plásticas: «verde», «oro», «plata», «añilas» El propio poeta se refirió a la presencia de los colores, en sus versos, en un artículo aparecido en el diario Arriba el 18 de enero de 1970: » Me gustan todos”, decía. Colores que, en muchas ocasiones, en la poesía de Gerardo Diego, han tenido un significado más allá de sí mismos; en este caso concreto, es decir, en el del verde, -que predomina en el romance dedicado al Júcar-, Armando López Castro ha dicho que: «El agua verde y clara del Júcar es, ante todo, agua soñada”.
Muy cierto porque, Gerardo Diego, en sus visitas a nuestra ciudad, a Cuenca, tuvo ocasión de ver, al menos en cinco ocasiones, las aguas del Júcar a su paso por el Puente de San Antón, o el del desaparecido ferrocarril, viniendo de Madrid y, en esas cinco ocasiones, también, por otros derroteros junto a su amigo Muelas.
¿Agua verde, verde, verde…?
Colores
Cuenca, toda de plata,
quiere en ti verse desnuda,
y se estira, de puntillas,
sobre sus treinta columnas.
No pienses tanto en tus bodas,
no pienses, agua del Júcar,
que de tan verde te añilas,
te amoratas y te azulas.
Tus labios sabrán a sal,
tus pechos sabrán a azúcar
cuando de tan verde, verde,
¿dónde corpiños y lunas,
pinos, álamos y torres
y sueños del alto Júcar me cambiaron estas guas?
Solo para tus ojos

