Protección Civil activó las alertas móviles a las 12:30 horas, con el río en nivel rojo. Los datos confirman que el caudal siguió subiendo hasta alcanzar los 296,18 m³/s a las 13:15 horas, momento crítico de la avenida.
La estridencia de los teléfonos móviles ha roto la rutina de este Jueves Lardero en Cuenca. A las 12:30 horas, el sistema ES-Alert de la Red de Alerta Nacional (RAN) enviaba un mensaje masivo a la ciudadanía a petición del alcalde, Darío Dolz, y la dirección del Plan Especial de Protección Civil (Pricam). No era un simulacro: el río Júcar entraba en una fase desconocida desde 2019.
Los datos técnicos a los que ha tenido acceso este periódico revelan la precisión de la alerta. En el momento en que sonaron los móviles, el aforo del Júcar marcaba ya 291,61 m³/s. Lejos de estabilizarse, la fuerza del agua continuó creciendo durante tres cuartos de hora más, alcanzando su pico máximo absoluto a las 13:15 horas con un registro de 296,18 m³/s.
«La Toba vertiendo por coronación»
La decisión de activar el sistema ES-Alert, tomada en una reunión de urgencia con el vicepresidente regional, José Luis Martínez Guijarro, y la consejera Mercedes Gómez, respondía a la situación crítica aguas arriba.
Tal y como adelantó el alcalde y confirman los registros de la Confederación, el embalse de La Toba llegó al límite de su capacidad durante la madrugada. A las 01:50 horas, el pantano alcanzó su máximo de llenado con 11,05 hm³.
Desde ese momento, y como explicaba Dolz esta mañana, la presa ha estado «vertiendo por coronación y por desagüe de fondo». Esta maniobra técnica de seguridad ha sido la que ha trasladado la onda de crecida hasta la capital horas después, obligando a monitorizar el río minuto a minuto desde las 4:00 de la madrugada.
Un Jueves Lardero de «máxima prudencia»
El alcalde Dolz ha comparado este episodio con la gran riada de 2019, cuando se alcanzaron los 312 m³/s y la estación de aforos llegó a dejar de medir. Aunque el pico de hoy (296,18 m³/s) se ha quedado ligeramente por debajo de esa cifra psicológica de los 300, el riesgo es extremo.
Con el suelo saturado tras acumular cerca de 200 litros por metro cuadrado en el último mes —un tercio de lo que llueve en todo un año—, el Ayuntamiento mantiene cerrados todos los accesos a la ribera y los parques de la ciudad.
El aviso es especialmente relevante en una jornada festiva como hoy. «Pido que se extremen las precauciones a la hora de trasladarse a celebrar el Jueves Lardero», ha insistido el regidor, advirtiendo del peligro real de caída de árboles y desprendimientos en zonas saturadas de agua.

