La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha presentado hoy la segunda fase de la rehabilitación del Poblado de Villaflores, un proyecto “largamente esperado, necesario y cargado de significado para la ciudad”. Lo ha hecho acompañada del segundo teniente de alcalde y responsable del poblado, Alfonso Esteban; del arquitecto redactor, Juan de Dios de la Hoz; y del jefe de Urbanismo del Ayuntamiento, César Gismera, quienes han detallado un plan que permitirá que este conjunto histórico de finales del siglo XIX pueda abrirse por primera vez al público con fines culturales, educativos y turísticos.
Guarinos ha recordado que Villaflores es “un conjunto único y excepcional”, declarado Bien de Interés Cultural en 2015, y que constituye un referente de la memoria histórica y colectiva de Guadalajara. Tras décadas de abandono, el Ayuntamiento culminó en julio de 2025 una primera fase centrada en frenar la ruina y consolidar las estructuras, “una intervención silenciosa pero imprescindible para garantizar la supervivencia del conjunto. Aquella fase, con una inversión cercana a los 2,4 millones de euros, permitió reparar y reconstruir cubiertas, consolidar muros y proteger los edificios frente al deterioro y el vandalismo mediante un vallado perimetral”.

La segunda fase, presentada hoy y dotada con 850.000 euros, supone un avance decisivo, “ya no se limita a consolidar, sino que prepara los espacios para hacerlos visitables y ponerlos en uso”, ha destacado la alcaldesa.
Esta intervención actuará sobre la capilla, la casa de colonos número 1, el palomar y la bodega, cuatro piezas clave del conjunto. La capilla se transformará en un centro de interpretación que permitirá contextualizar la historia y el funcionamiento del poblado; la vivienda de colonos se reconstruirá con fidelidad como espacio museográfico; la bodega abrirá sus salas interiores y subterráneas; y el palomar, descrito por Guarinos y el equipo técnico como “una auténtica joya arquitectónica única en España”, podrá recorrerse íntegramente hasta su terraza, ofreciendo una nueva experiencia de visita.
La alcaldesa, Ana Guarinos, ha querido expresar un agradecimiento especial “a todas las personas que han hecho posible que Villaflores esté hoy en pleno proceso de recuperación”, destacando el trabajo coordinado del segundo teniente de alcalde, Alfonso Esteban, del arquitecto responsable del proyecto, Juan de Dios de la Hoz, y del jefe de Urbanismo, César Gismera, así como Nuria Pérez Rojo, arquitecta municipal que siguió de manera directa y exhaustiva la primera fase de las obras. “Su profesionalidad, su compromiso y su enorme dedicación han sido determinantes para llegar hasta aquí”, ha señalado la alcaldesa, subrayando que la recuperación del poblado “es el resultado de un trabajo riguroso, colectivo y sostenido en el tiempo”.
Madera, cal, piedra y ladrillo con técnicas tradicionales
El arquitecto Juan de Dios de la Hoz ha destacado que la restauración se basa en criterios de mínima intervención, respeto absoluto al valor patrimonial y uso de materiales y técnicas tradicionales. Durante los trabajos ya realizados se han recuperado cubiertas y estructuras de madera mediante carpinteros especializados en técnicas históricas; se han restaurado cerchas y colocada prótesis de madera siguiendo sistemas tradicionales; y se han reconstruido bóvedas tabicadas con ladrillo y yeso como se hacía en el siglo XIX.
De la Hoz ha subrayado que Villaflores está generando un notable interés académico y profesional, con invitaciones a universidades para explicar la metodología empleada en la recuperación del conjunto. Toda la intervención se ha realizado siguiendo la técnica constructiva histórica: sin acero, sin hormigón y sin introducir materiales ajenos al poblado. Únicamente se han utilizado madera, cal, piedra y ladrillo, los mismos elementos con los que se levantó Villaflores a finales del siglo XIX, no por limitación, sino por respeto absoluto a la autenticidad del conjunto.
Además de los edificios, esta fase incluye una amplia intervención paisajística para recuperar caminos, accesos y vegetación original. Está prevista la creación de itinerarios peatonales mediante pavimentos terrizos y la plantación de olmos resistentes a la grafiosis, junto con la eliminación de especies invasoras. “Esta actuación devolverá al poblado su lectura como conjunto agropecuario y reforzará la coherencia ambiental del lugar”, apuntó De la Hoz. “Es un poblado y un bien de interés cultural que tenemos en Guadalajara que hay que darle la importancia que tiene, que es mucha”, concluyó el arquitecto.
Las obras se iniciarán en verano y durarán 10 meses
Por su parte, el jefe de Urbanismo, César Gismera, ha explicado que el Ayuntamiento se encuentra en la fase final de revisión administrativa del proyecto y preparación del expediente de contratación. Si los plazos avanzan con normalidad, las obras podrían iniciarse a principios de verano y tendrán una duración aproximada de diez meses.
La alcaldesa ha reiterado que esta segunda fase se aborda con el objetivo de abrir Villaflores a la ciudadanía. La prioridad es devolver la vida a este enclave histórico y permitir que vecinos y visitantes conozcan su carácter singular y su relevancia arquitectónica, etnográfica y social. Una vez concluyan las obras, el poblado contará con espacios visitables y preparados para diversas actividades culturales y educativas, quedando abierta la posibilidad de futuros usos complementarios o nuevas fases de intervención en función de las disponibilidades presupuestarias y el modelo de explotación que finalmente se determine.
Guarinos ha subrayado que “recuperar Villaflores es recuperar parte de la identidad de Guadalajara”, y que el Ayuntamiento está comprometido con una rehabilitación rigurosa, sensible y respetuosa con su historia. Con esta nueva fase, ha concluido, “la ciudad da un paso decisivo hacia la apertura y disfrute de uno de sus bienes culturales más emblemáticos”.

