El público respondió llenando un festival histórico, impulsado por la Plataforma “Guadalajara con Palestina”, logrando transformar la música y la cultura en una toma de conciencia por lo que está ocurriendo en Palestina, denunciar el Genocidio vivido y el compromiso con los derechos humanos de las personas que siguen allí.
Este pasado sábado se vivió algo más que un Festival. Fue toda una declaración pública de principios. El Festival “Insurrection Fest” ofreció a la multitud, casi 400 personas, diversa en edad y gustos musicales, y profundamente implicada, su solidaridad con el pueblo de Palestina, mostrando que el movimiento sigue vivo, resiste, crece y se organiza para hacer este tipo de actividades.

El ambiente tenía la emoción y el sentido colectivo de las grandes ocasiones. Encima del escenario, pero también fuera del mismo, la música se convirtió en una herramienta más, un punto de encuentro de encuentro, la herramienta necessaria para la movilización de las conciencias. Las actuaciones musicales, pero también las intervenciones lanzadas desde el escenario, los mensajes ofrecidos, el relato compartido por todas y todos, que apelaba a la dignidad, a la justicia y a la necesidad de no mirar hacia otro lado.
La propuesta musical tuvo una cuidada planificación, en la diversidad de las propuestas musicales, y en la capacidad para aglutinar colectivos sociales, artistas con su compromiso y un público que respondió a la convocatoria. Un trabajo colectivo que ofreció un evento plural, participativo y con una mirada transformadora ante lo que ocurre en el otro lado del Mediterráneo.
Es un éxito de compromiso con Palestina. Lejos del olvido y de la indiferencia ante lo que ocurre, los colectivos de Guadalajara se han comprometido y se han organizado para defender la justicia y la dignidad desde la música, el arte y la palabra. “El Insurrection Fest ha sido un éxito y quedará en la memoria. No solo por la multitud de quién lo hizo posible, ni por la generosidad de las y los artistas que subieron al escenario, sino por toda la energía que llenó la Sala Oxido, una energía solidaria con el pueblo palestino. La cultura no es neutral. La cultura es resistencia, y también es esperanza”, afirmó Nacho Hidalgo, organizador del Festival.
Todo el dinero recaudado desde el Festival, alrededor de 4.000 euros, será donado a la Asociación “Unidos por Palestina” en Guadalajara para el envío de material de primera necesidad, fundamentalmente para la potabilización de agua (8 bidones que suponen 5000 litros) y alimentación de primera necesidad, en la franja de Gaza.

