El río da un respiro a Cuenca tras un viernes crítico en el que se han rozado los 200 m³/s. El SAI confirma que el pico de la avenida ya ha pasado y la tendencia es claramente descendente.
El Júcar comienza a dar una tregua a la capital conquense. Tras una jornada de máxima tensión en la que todas las alarmas se han disparado, los últimos datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAI) del Júcar, actualizados a las 21:00 horas de este viernes y analizados por Liberal de Castilla, confirman que lo peor del episodio ha pasado.

Crónica de un descenso esperado
El gráfico de seguimiento de la estación EA 32 (Cuenca) es elocuente. Tras un ascenso vertical que mantuvo en vilo a los servicios de emergencia durante la madrugada y gran parte de la mañana —llegando a rozar la línea roja de los 200 m³/s en torno al mediodía—, la curva de caudal se ha invertido.
A esta hora de la noche, el río dibuja una clara tendencia descendente. Aunque el nivel sigue siendo muy alto (todavía por encima del umbral naranja de 110 m³/s), el caudal ha bajado de la cota crítica de los 190-200 m³/s que se alcanzó en el pico máximo de la avenida.
El embalse de La Toba estabiliza sus reservas
El segundo gráfico facilitado por la CHJ, correspondiente a los niveles de embalse, corrobora esta mejoría. Tras un llenado «exprés» provocado por las lluvias torrenciales del jueves, la curva de volumen embalsado (línea marrón) y cota (línea azul) se ha aplanado completamente en las últimas horas. Esto indica que las aportaciones desde la cabecera de la Sierra se han frenado drásticamente, permitiendo que el sistema hidrológico empiece a desaguar y recuperar la normalidad de forma progresiva.
Precaución: el peligro no ha desaparecido
Pese a esta mejoría, el Ayuntamiento de Cuenca mantiene activos los protocolos de seguridad. El caudal actual sigue siendo extraordinario y muy peligroso.
Accesos cerrados: Se mantiene la prohibición de acceso a la zona del Recreo Peral, el entorno del Bosque de Acero y todos los paseos fluviales balizados.
Suelos saturados: Aunque la lluvia ha remitido, las riberas están inestables y anegadas.

