El Comité de Competición castiga con dureza la «violencia e inquina» del jugador del C.D. Ciudad Encantada A y multa al club por no auxiliar al colegiado tras la brutal agresión.
El Comité de Competición ha dictado una sanción ejemplarizante tras los graves incidentes ocurridos en un reciente partido de categoría juvenil en Cuenca. El jugador del C.D. Ciudad Encantada A ha sido sancionado con dos años de inhabilitación y dos partidos de suspensión tras agredir brutalmente al árbitro del encuentro, al que llegó a golpear estando este en el suelo y aturdido. Asimismo, el club ha recibido una multa económica por no prestar la debida protección a la víctima.

Cronología de una agresión «brutal»
La resolución del Comité es estremecedora al detallar la secuencia de los hechos, ocurridos en el minuto 83 del encuentro. Según el expediente, la violencia se desató después de que el jugador fuera expulsado por doble tarjeta amarilla.
Lejos de abandonar el terreno de juego, el futbolista se dirigió a la autoridad deportiva con menosprecio —motivo por el cual recibe los dos primeros partidos de suspensión— como preludio a la agresión física que motiva la inhabilitación mayor.
El texto sancionador describe con crudeza la «violencia, reiteración e inquina» del ataque: el jugador «golpeó hasta en tres ocasiones con su puño cerrado en la cara del Sr. árbitro», provocando su caída. Una vez en el suelo, el agresor «siguió golpeando al Sr. árbitro con dos patadas cuando este se encontraba aturdido», lo que le causó la pérdida de conocimiento.
La agresión solo cesó gracias a la intervención de cinco futbolistas de ambos equipos, que evitaron que el ataque continuara. El colegiado tuvo que ser atendido en urgencias hospitalarias y se encuentra de baja médica. El Comité advierte que la sanción es provisional: si la baja del árbitro supera el mes, el castigo podría incrementarse.
Multa al C.D. Ciudad Encantada A por desprotección
El fallo también es severo con el club, el C.D. Ciudad Encantada A, al que impone una multa en aplicación del artículo 84 del Reglamento Disciplinario. Se considera acreditado que la entidad no prestó al árbitro la asistencia obligada tras la paliza.
El Comité desestima las alegaciones del club y señala que el árbitro «no fue auxiliado, ni tan siquiera acompañado hasta el vestuario arbitral» por los responsables del equipo tras la agresión. La resolución subraya que esa atención corresponde al club organizador y no puede ser suplida por la supuesta ayuda de padres de los futbolistas, una desatención que agrava lo sucedido en el terreno de juego.
Este episodio, que ya provocó la intervención de la Policía Local de Cuenca, marca un precedente en la lucha contra la violencia en el deporte base conquense.

