El documento del mes de febrero lo presentamos desde el Archivo Histórico Provincial de Cuenca, coincidiendo con dos hechos relevantes para la Orden Franciscana: el Jubileo Ordinario concedido por la Santa Sede, recientemente, a esta Orden, por el octavo centenario de la muerte de San Francisco, y el Año Jubilar Concepcionista, con motivo de los 50 años de la canonización de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción (Franciscanas). Así, el documento elegido contiene la decisión de fundar el convento de la Concepción Francisca de Cuenca, que es el segundo monasterio fundado en España, siendo el primero el de Toledo, y la licencia otorgada por el provincial de la Orden Franciscana.

El 24 de septiembre de 1498, se puso por escrito, en Toledo, la decisión de fundar en Cuenca, donde ay mucha nesçesidad dél. Alvar Pérez de Montemayor, canónigo de la iglesia toledana, fue el fundador y primer patrono. Los fundamentos de esta fundación fueron a gloria de Nuestro Señor e serviçio e deuoçión de Nuestra Señora, y prouecho e consolaçión de las ánimas. El provincial de la Orden en Castilla, que era fray Juan de Tolosa, se comprometió a procurar liçençia e autoridad para la dicha fundación lo más presto que yo podré del rey o de la reyna, nuestra señora, que por la auctoridad apostólica tienen facultad para que, con su solo consentimiento, se puedan edificar los tales monasterios. Y, así, en este documento, el provincial dio su consentimiento para que la dicha casa e monasterio sea fundada en la dicha çibdad. Además, prometió que la dicha casa será açeptada por el padre custodio de la custodia de Murçia, donde es la dicha çibdad de Cuenca; es decir, a donde pertenecía.
En el año 1504 fue concedida la autorización papal y, rápidamente, se facilitó el espacio en el que se ubicaría el convento, siendo el lugar el mismo donde estuvo la ermita de la Santísima Trinidad. El fundador otorgó bienes dotales de diferente tipo y, además, retuvo en el patronazgo la facultad de poder nombrar y presentar 8 religiosas sin dote, hecho que ocasionó numerosos pleitos entre las monjas y los patronos durante el siglo XVII y XVIII, por las adversas circunstancias económicas en que se vieron envueltas las religiosas, como consecuencia de la crisis económica generalizada. Esta escasez y penuria se vio agravada por el hecho de las numerosas deudas que se contrajeron por parte de los renteros, que derivaron en dilatados pleitos, que casi nunca cumplían el objetivo del cobro de lo adeudado.
El paso del tiempo necesariamente contribuyó a que se tuviesen que hacer obras y reparos en el edificio, la más importante fue la nueva construcción de la iglesia, en la segunda mitad del siglo XVIII, obra dirigida por José Martín de Aldehuela y otros dos arquitectos.
El siglo XIX llegó con su legislación desamortizadora, aunque, afortunadamente, este convento no estuvo entre los suprimidos, es más, a él llegaron otras comunidades que no corrieron la misma suerte: Carmelitas y Franciscanas de Priego.
Este documento forma parte del Archivo de este monasterio, que, como consecuencia de la aplicación de la legislación desamortizadora pasó a ser custodiado en la Delegación de Hacienda de Cuenca, creada en el año 1881, y, posteriormente, en virtud de la legislación estatal se transfirió al Archivo Histórico Provincial de Cuenca, junto con otros Archivos eclesiásticos.
En la actualidad, la comunidad de religiosas de la Concepción Francisca continúa en el monasterio, edificio que está declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento, reconocimiento que se realizó mediante el Decreto 161, de 26 de junio de 2001, de la Consejería de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha.
Por María de la Almudena Serrano Mota.
