El cuerpo de seguridad condena los hechos y pide una profunda reflexión a los padres para erradicar la violencia y los insultos de las gradas, recordando que el deporte debe ser una escuela de valores.
La violencia en el deporte base ha vuelto a protagonizar un lamentable episodio en la capital conquense. Según ha informado la Policía Local de Cuenca, una patrulla tuvo que intervenir en la tarde de ayer tras producirse la agresión de un jugador de categoría juvenil hacia un árbitro durante el transcurso de un encuentro deportivo.

Desde el cuerpo de seguridad han mostrado su rotunda condena hacia la violencia «en cualquier ámbito», pero subrayando la gravedad cuando esta se produce en el entorno deportivo. Para la Policía Local, estas conductas son «totalmente inadmisibles» y chocan frontalmente contra los valores intrínsecos de la práctica deportiva.
El papel de los padres en la grada
Más allá de la intervención policial por la agresión, los agentes han puesto el foco en el entorno que rodea a los menores. La Policía ha advertido que, en muchas ocasiones, este tipo de acciones violentas por parte de los jugadores se ven «reforzadas por actitudes de los padres en las gradas».
Ante esta situación, la Policía Local de Cuenca ha lanzado un mensaje directo pidiendo reflexión a las familias para cambiar estas dinámicas tóxicas. Entre las recomendaciones básicas para garantizar un ambiente sano, solicitan:
Dejar a los hijos disfrutar del deporte sin presiones.
Eliminar radicalmente los insultos.
Permitir que sean los entrenadores quienes den las indicaciones técnicas.
Y, fundamentalmente, «dejar a los niños ser niños».
El comunicado concluye recordando que el deporte base debe funcionar como una escuela de «respeto, compañerismo y convivencia», lejos de actitudes agresivas que empañan la competición.

