“En un lugar de La Mancha”. Nos metemos dentro de los capítulos V, VI y VII de la novela don Quijote de La Mancha

Escucha el programa 2, «En un lugar de La Mancha».
Cuando se cumplen 38 años del programa radiofónico, “En un lugar de La Mancha”, emitido por Radio Nacional de España a lo largo del año 1988, desempolvamos la serie, compuesta por 46 programas en la que, leyendo El Quijote, capítulo a capítulo, intenté hacer un análisis comparativo entre lo ficticio de la novela, y la realidad de aquellos días, metiéndome en la novela tratando de encontrar situaciones, paisajes y, sobre todo, personajes como los que Cervantes cita en su texto.
Entrevistas a personajes nacidos a finales del siglo 19
El oyente, en este caso, deberá tener en cuenta el año en el que se llevaron a cabo las entrevistas, 1988 y, sobre todo, las edades que tenían mis personajes nacidos, muchos de ellos, a finales del siglo 19 como ocurre con Domingo, nacido en 1890 que, en el programa de hoy, va a resultar ser, en lo ficticio, el labrador que llevaba una carga de trigo, en un carro tirado por mulas, a los molinos de Campo Criptana en los primeros años del siglo 20.
Pues, Domingo, va a resultar ser el labrador que encuentra a don Quijote, molido a palos, y quien le lleva a su casa en donde, nuestro hidalgo, pedirá la ayuda de la sabia Urganda o, en su defecto, la de su marido, el mismo Esquife, lo que dio pie a entrevistar a Rafael Almarcha porque, este hombre, tenía poderes y había curado a un montón de personas.
Desencantamientos, exorcismos, la censura
El capítulo VI comienza cuando el cura, sobrina, y ama, pasan a la habitación en la que se guardan los libros llevándole, esta última, al cura, un hisopo con agua bendita para desencantar libros; un asunto que nos lleva, en la vida real, a entrevistar sobre ello a don José Mónico, uno de los curas de Argamasilla con el que hablamos de exorcismos y de las censuras.
Total que, cuando se despierta nuestro hidalgo, además de bendecir los libros, ya en el capítulo VII, el ama los ha quemado y han tapiado la puerta de la habitación, cosa que sorprende a don Quijote más cuando, el ama, le dice que ha sido por culpa del demonio que se ha aparecido a lomos de una especie de serpiente.
A Isabel se le apareció la Virgen

Apariciones. De eso hablé con Isabel García porque, a ella, se le había aparecido la Virgen. La Virgen y algunas personas que habían muerto.
Con esto, y con la entrada en escena de Sancho Panza, que espera de su nuevo señor grandes ínsulas, termina el capítulo VII entrevistando a Desiderio Hernán, agricultor, quien por nada del mundo haría semejante cosa aunque, en eso de cambiar el burro de Sancho, por el caballo de algún descortés caballero, por eso de aparentar, lo llevamos al mundo real en el que, si tú, tienes un tractor A, el mío será mejor.
José Luis Muñoz M.

