El máximo de intensidad de este evento, que tiene su origen en los restos del asteroide Faeton, se registrará la noche del sábado 13 al domingo 14 con una tasa estimada de 120 meteoros/hora en condiciones idóneas de cielo.
Con una tasa de actividad por encima de los 120 meteoros por hora y una velocidad de entrada en la atmósfera terrestre de 126.000 km/h durante varios días, es una de las lluvias de estrellas más activas del año junto a las cuadrántidas de enero y las perseidas de agosto. Visibles desde el hemisferio norte entre el 4 y 17 de diciembre, el pico de actividad tendrá lugar la noche del sábado 13 al domingo 14, cuando se podrán observar hasta ciento cincuenta estrellas fugaces por hora en cielos oscuros con condiciones óptimas. Para observadores que se sitúen en torno al paralelo 40º de latitud norte que atraviesa España, el radiante se encuentra por encima del horizonte desde una hora después del anochecer y hasta el amanecer, tal y como advierte el Instituto Geográfico Nacional en su web oficial. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, será una noche óptima para disfrutar de este evento dado que la Luna estará en cuarto menguante y no asomará por el horizonte este hasta más allá de las tres de la madrugada.

Son las Gemínidas, una de las lluvias de meteoros más copiosas del año que ya termina y que durante siglos fueron una incógnita para la comunidad científica al no poder demostrar su vinculación con ningún cometa periódico conocido, que es la explicación más común de estos fenómenos. Hasta que en 1983 el telescopio espacial de infrarrojos IRAS puesto en órbita por la NASA identificó un asteroide cuya trayectoria orbital era coincidente con la procedencia de estas fugaces. ‘Así pues, estamos ante un caso singular dado que la práctica totalidad de las lluvias de estrellas tienen su origen en las trayectorias periódicas cortas y largas de los cometas en su camino hacia el sol’, explica Antonio García-Blanco, presidente de la Agrupación Astronómica de Guadalajara. El asteroide (3200) Phaeton es un cuerpo celeste de unos 5 kilómetros de diámetro y ostenta la catalogación de objeto híbrido al presentar características identitarias tanto de cometas como de asteroides.
Faetón tiene un periodo orbital de 523 días y en su perihelio se aproxima de manera considerable al Sol. No en vano, es el cuarto asteroide que más cerca pasa de nuestra estrella, a apenas 21 millones de kilómetros o, lo que es lo mismo, a menos de la mitad de distancia a la que Mercurio se acerca al sol. ‘Cada vez que esto sucede, el intenso calor que desprende nuestra estrella más cercana provoca desprendimientos en su superficie en forma de polvo y pequeños fragmentos, que se desperdigan a lo largo de su trayectoria’, puntualiza el responsable de AstroGuada. Cada mes de diciembre por estas fechas, la Tierra atraviesa la estela de partículas dejadas por el asteroide Faetón tras sus sucesivos acercamientos solares, el último de ellos en 2017, aunque ese material lleva varios siglos flotando en el espacio. La entrada a velocidades de vértigo de esos diminutos fragmentos en nuestra atmósfera son los causantes de la lluvia de estrellas conocida como Gemínidas, cuyo radiante se sitúa en la constelación de Géminis, que la noche del 13 al 14 de diciembre hará su aparición por el este en torno a las ocho de la tarde.
Los meteoros de las Gemínidas suelen provocar un brillo superior al habitual al desintegrarse en la atmósfera a unos cien kilómetros de altura, tienen colas largas, son más lentos y, en ocasiones, emiten destellos amarillentos o verdosos. Los científicos coinciden en calificar a Faetón como cometa extinto, lo que significa que el paso del tiempo lo ha despojado de la capa de hielo que lo cubrió en su día, que ha quedado diseminada a lo largo del Sistema Solar. Para disfrutar en toda su plenitud de esta efeméride conviene alejarse de los lugares con contaminación lumínica, ir provisto de ropa de abrigo y algún tentempié para contrarrestar el frío, e iniciar la búsqueda de cielos oscuros y sin obstáculos como árboles o montañas. ‘Lo mejor es mirar al cielo a simple vista y sin ayuda de instrumentos ópticos como prismáticos o telescopios, tener una manta o tumbona a mano para estar cómodos y mucha paciencia’, recomienda García-Blanco. Al inicio de la noche hay que dirigir la mirada hacia el este en busca de la constelación de Géminis y, conforme transcurre esta, elevarla hacia el cenit aunque, como recuerda el presidente de AstroGuada, los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo.
La preservación de los cielos oscuros es uno de los postulados que alumbró el nacimiento de la Agrupación Astronómica de Guadalajara, que el pasado mes de octubre conmemoró su sexto aniversario. En este sentido, nuestra provincia alberga multitud de rincones donde disfrutar de la lluvia de estrellas de las Gemínidas o de eventos astronómicos similares. ‘Unos territorios que no solo hay que proteger y salvaguardar sino también dotar de los recursos necesarios para garantizar su sostenibilidad’, sostiene Antonio García-Blanco.

