Villaescusa de Haro, en la ruta de caballeros, castillos y molinos de viento, celebra, desde hoy, sus fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Expiración en las que destaca una procesión, nocturna, con un crucificado que mira lo alto en el último suspiro.
Una procesión en la que participa una sección del Regimiento de Saboya, número seis, hermanado con Villaescusa desde hace 56 años que parte del antiguo convento de Justinianas, del siglo XVI, hasta la parroquial de San Pedro, también del siglo XVI, en la que se encuentra la joya de Villaescusa de Haro: la Capilla de la Asunción
Será a partir de las nueve de esta noche tras la recepción de autoridades y la novena y, tras la llegada a la iglesia, habrá un corto desfile militar hasta las doce de la noche en que, tras el Credo, en el interior de la iglesia, se pronunciará el pregón en el balcón del Ayuntamiento pasando, después, a contemplar los fuegos artificiales.
¿Para el domingo?, pues hay recepción de autoridades en el Ayuntamiento en donde, el coronel jefe, del Regimiento de Saboya estampará su firma en el libro de honor para iniciar, a las once y media, el homenaje a los caídos en donde, “La muerte no es el final”, cantado por militares y civiles, abrirá en canal las emociones sin duda alguna.
El domingo guarda más cosas: el desfile militar a la una y media de la tarde, el vino de honor, la comida de hermandad y la procesión a partir de las cinco y media de la tarde en la que se lleva, al Cristo de la Expiración, al antiguo convento de Justinianas para proceder, después, a la almoneda, a la subasta de banzos y estandarte.
Tras el arriado de bandera, a las nueve y media de la noche, y la verbena, espera el lunes con izado de bandera, chocolatada, fútbol, misa por los hermanos difuntos, comida de hermandad y la verbena nocturna que dará paso al martes, último día de las fiestas, con el baile del vermú, la comida popular en la casa Grande, un monólogo de humor y el baile de fin de fiesta.
