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Marcos Nogueira y de Janaína Americo

Agencias de noticias, El País y emisoras de televisión como La Sexta, se hacen eco de que el Ministerio de Exteriores de Brasil ha confirmado a prensa local brasileña que la familia descuartizada en un chalé de Pioz (Guadalajara) estaba formada por una pareja de 39 años procedente del estado de Paraiba, al nordeste del país, según publica este martes el diario brasileño Globo. com. El Consulado de Brasil en Madrid no lo confirma y atribuye la información a “fuentes informales”. Según el cónsul general en Madrid, Paulo Alberto Dasilveira Soares, aún no tienen confirmación de ninguna identidad por parte de la Guardia Civil de Guadalajara, “nos han pedido que esperemos algunos días”.

A falta también de la confirmación de la embajada de Brasil en España —”los funcionarios de relaciones Exteriores están en huelga”— podría tratarse de Marcos Nogueira y de Janaína Americo, padres de dos hijos —una niña de cinco años y un niño de uno— , presuntamente la familia que fue encontrada muerta (descuartizada) por agentes de la Guardia Civil, metidos en bolsas de plástico el pasado fin de semana.

“Han diezmado a una familia”, se lamenta un familiar al conocer la noticia, según narra la periodista. Según las mismas fuentes, fue la propia familia quien se puso en contacto con el consulado de Brasil en Madrid al ver la noticia en los medios de comunicación y comprobar que coincidían las edades de sus parientes. Según los datos facilitados a Globo.com por ese mismo familiar, la pareja era procedente de Joao Pessoa, la capital de Paraiba. Habrían llegado a España hace tres años “en busca de trabajo” y, supuestamente, él era el gerente de un restaurante. La familia asegura que no sabe qué puede haber ocurrido para que hayan acabado así. Siempre según lo publicado por ese diario digital brasileño.

Fotografía: elmundo.es
Fotografía: elmundo.es

Según el mismo miembro de la familia, pariente de la mujer asesinada, no sospecharon de nada por no tener noticias desde hace más de un mes —según los investigadores ese el tiempo que llevaban muertos al menos— porque era habitual, “sobre todo porque se habían mudado hacia poco y pensábamos que no tenían Internet”, recuerda en las declaraciones recogidas por el diario brasileño.

El muro de Facebook de la mujer asesinada, facilitado por el mismo familiar al periodista de Globo.com, es un rosario de fotos de una niña de cuatro o cinco años y un niño de uno con sus padres, felices. La última entrada es del dos de junio de este año, y es una foto del pequeño.

La sexta noticias hace referencia a que, la familia, se instaló en un chalé ubicado en una tranquila urbanización de Pioz, en Guadalajara, huyendo de alguien. Es lo que creen los investigadores. Cuando entraron en la vivienda se encontraron los cuerpos sin vida de la familia repartidos en varias bolsas de basura. Los padres habían sido descuartizados y los dos menores, degollados. Todo apunta, según la Guardia Civil, a un ajuste de cuentas.

“Tal y como dejaron los cuerpos abandonados, existen dos hipótesis. La primera podría indicar que no les dio tiempo y una segunda, que como la urbanización estaba vigilada, preferían dejar allí los cuerpos, que no intentarlos sacar y arriesgarse a que le pudieran coger”, explica Montserrat Iglesias, profesora de Criminología en la UAB.

La familia, de nacionalidad brasileña, se empadronó en este pequeño pueblo de Castilla La mancha el 21 de julio. Apenas tenían relación con los vecinos, quienes no les veían entrar ni salir desde mediados de agosto. Según Ricardo García, el Alcalde, “el trato que tenían era básicamente saludar de vez en cuando, cuando se veían, que eran muy pocas veces”.

Preocupados por el fuerte olor que salía de la casa, alertaron a la Guardia Civil. “Hubo unos días que olía muy mal, pero lo achacamos al atranque de tuberías por la falta de lluvia”, explica una vecina. Por el estado de los cuerpos, sospechan que las víctimas llevaban casi un mes muertas. Las cerraduras del chalé no habían sido forzadas, entraron sin emplear la violencia, lo que lleva a los investigadores a pensar que la familia conocía a sus asesinos.

Los agentes están interrogando a los vigilantes de seguridad de la urbanización y a los dueños de la inmobiliaria que alquilaron por un año la casa a la familia. Una de las vecinas se queja de que “hace unos años había seguridad las 24 horas, se tomaban las matrículas y ahora lo que menos hay es seguridad”. Las víctimas no tenían antecedentes penales y los investigadores no han encontrado drogas ni grandes cantidades de dinero en la vivienda.