En Priego celebran las Jornadas Gancheras en el Escabas

800px-Gancheros003Ahora, en una fiesta, se recrea la vida ruda y mísera del ganchero. El ambiente maderero que desde antes del siglo XVI, estuvo presente en estas tierras hasta los primeros años del pasado siglo XX. Muchas  maderas utilizadas en las obras del  monasterio de El Escorial, procedían de la Serranía de Cuenca transportadas río abajo hasta Aranjuez.

Son muchos los testimonios que se refieren al sector maderero y al ganchero en particular en la provincia de Cuenca, antes de que la máquina rodada invadiera los montes. Testimonios escritos, gráficos, noticieros documentales y películas que reproducen estampas irrepetibles en el río Júcar -desde la localidad de Uña hasta lo que hoy es la playa artificial-, con historias de mulas, de trinquibales, de barberos sacamuelas y de no sé qué más.

Dieciséis años llevan, en Priego, haciendo las Jornadas Gancheras. Transportando troncos de pinos por el río Escabas hasta dejarlos caer en una chorrera que, por su misma fuerza, ha hecho una poceta en la que se dan cita los amantes del baño. Desde ahí, en almadías, van río abajo hasta donde espera una mula y un burro que transportarán los troncos fuera del cauce.

Julio Larrañaga, lo describía así: “La maderada era una forma de transporte fluvial para la conducción de los troncos de madera procedente de las talas de bosques y pinares, hasta los lugares de utilización de esa madera. Los troncos se transportaban por flotación conducidos por cuadrillas de gancheros. En España se utilizó este método de transporte en los ríos Ebro, Tajo, Júcar, Turia y Segura principalmente y en menor medida en el Guadalquivir. Se tiene constancia documental de estas conducciones ya en el siglo XVI, y se prolongó su uso hasta mediados del siglo XX.

Técnica

De los dos tipos de conducción de la madera por flotación, en almadía y por piezas sueltas, dada la orografía y el caudal de los ríos españoles, solo pudo practicarse el transporte mediante armadía (los troncos trabados a modo de grandes planchas) en el río Ebro, en el resto de ríos se utilizó el método de troncos sueltos.

Una vez talado el árbol, los propios leñadores o hacheros eran los encargados de limpiar el tronco y transportarlo hasta el río. Una vez allí el tronco se mantenía encambrado un determinado tiempo, suficiente para que se purgase y así flotar con más facilidad. Pasado este tiempo era cuando empezaba el trabajo de los gancheros que eran los encargados de conducir la madera a lo largo del río.

La maderada, que podía estar constituida por miles de troncos, con dimensiones que podían superar los doce metros de longitud por pieza, llegaban a ocupar más de 30 kilómetros del río. Era conducida por cuadrillas de gancheros dirigidos por el maestro de río a cuyas órdenes se encontraban los mayorales.

El conjunto de gancheros para conducir una maderada no bajaba de 100, pudiendo llegar a ser necesarios más de 1.000 gancheros para las grandes maderadas constituidas por unos 100.000 troncos. Maderada y gancheros se dividían en tres grupos:

  • La delantera era la encargada de abrirse camino acometiendo verdaderas obras de ingeniería con los propios troncos para salvar las dificultades y desniveles que se presentaban, especialmente dificultosos en las cabeceras de los ríos.
  • El centro lo componía el grueso principal de la maderada y el trabajo de los gancheros consistía en evitar que los troncos se trabaran y produjesen una presa artificial capaz de convertir en artillas toda la maderada y provocaruna especie de riada que lo anegase todo a su paso.
  • La zaga era la encargada de desmontar las construcciones realizadas por la delantera.

Las principales obras que acometía la delantera eran los encauzamientos, estrechando el cauce con los troncos allí donde en caudal era escaso y el lecho poco profundo, también para salvar desniveles y corregir, en parte, la sinuosidad del cauce.

Otras obras, de más envergadura, eran las tabladas construidas para superar pequeñas presas y obstáculos de importancia. El lecho de tablada era otra obra de mayor importancia y necesaria para poder salvar sin daños los azodes de los molinos y acequias tan frecuentes en los ríos Turia, Jucar y Segura. Se componía de ocho o diez maderos o lenguas formando un plano perpendicular al muro de la presa y apoyado en otro madero paralelo a la misma. De esta manera se conseguía un nuevo lecho más elevado que el natural o propio del río y den un plano superior a la presa o azud. La segunda parte consistía en la construcción de un canal para encauzar las aguas del río hacia este lecho artificial o compuerta

La madera descendía desde el Pirineo hasta Zaragoza o desde la Serranía de Cuenca hasta Cuenca, que llegó a contar con una importante industria maderera, o hasta Valencia. Durante la construcción del Real Sitio de Aranjuez, esta ciudad fue un importante destino. Su transporte duraba meses”.