Así lo ha señalado hoy durante la rueda de prensa que ha ofrecido a los medios tras su visita a la segunda fase del Museo Paleontológico de Cuenca (antiguo Ars Natura), y en la que ha sido preguntado por los posibles pactos para la formación de Gobierno tras los pasados comicios del 20 de diciembre.

En este sentido, el presidente regional ha alertado de que existe una especie de “efecto boomerang” con las elecciones catalanas “que se ha terminado colando” en el Congreso y en las Elecciones Generales. Así, “los votos independentistas pueden terminar siendo determinantes en la estabilidad y formación del Gobierno”, motivo por el cual ha invitado al PP a “intentar tender puentes en lugar de romperlos”.

En este contexto, García-Page ha señalado que “no todo vale” a la hora de formar Gobierno, y ha recordado que si alguien le hubiese impuesto la condición de vulnerar la Constitución o de facilitar la autodeterminación de algún territorio cuando aún era candidato, “yo no sería hoy presidente de Castilla-La Mancha”, ha asegurado.

En cambio, esa condición no se dio “y nos pudimos centrar con mucha tranquilidad en los aspectos que compartimos ampliamente, y que se van a traducir en los presupuestos más progresistas de toda la andadura democrática de esta región”, ha reiterado.

Por ello, ha mostrado su intención de trabajar en la dirección de que pueda haber un acuerdo “que además sea estable y razonable, que aventure un cambio”, y ha indicado que el entendimiento con Podemos “es asequible, pero tengo serias dudas sobre que el entendimiento sea posible y recomendable con los independentistas”.

Coherencia en la posición del Gobierno ante la ZEPA de Villar de Cañas “antes y ahora”

Por otro lado, y a preguntas de los medios sobre las alegaciones que en la mañana de hoy han presentado los miembros de la Plataforma de afectados por la ampliación de la ZEPA, coincidiendo con el cuarto aniversario de la designación de Villar de Cañas (Cuenca) como sede del cementerio nuclear, García-Page ha señalado que “están en su derecho”, pero ha recordado que la ampliación de la protección patrimonial de ese entorno “es algo que ya estaba previsto en el primer borrador del Plan de Ordenación Territorial (POT) de Castilla-La Mancha, elaborado en 2005”.

Se trata, por tanto, de documentos oficiales que estuvieron a punto de ser aprobados, “pero que no lo fueron por la llegada de Dolores de Cospedal”, ha añadido el presidente, al tiempo que ha recordado que “todo ello se produjo antes de que a nadie se le hubiese ocurrido levantar la mano para pedir un cementerio nuclear”.

Asimismo, cuando el Gobierno de expresidente José María Barreda decidió plantear alegaciones a la decisión del Consejo de Ministros de instalar el ATC en la provincia de Cuenca, “ya planteó que era incompatible con la zona ambiental que hoy se está protegiendo”. Por lo tanto, ha argumentado García-Page, “en nuestro caso no podrá decir nadie que hemos cambiado de opinión y que no hay coherencia entre lo que se dijo hace una década y lo que decimos ahora”. De esta manera, estamos ante una zona “que con ATC o sin él, va a seguir protegida”, ha apostillado.