Para Mariscal, “se trata de un análisis preliminar que propone una intervención del máximo impacto visual y arquitectónico en una estructura histórica y en un espacio crítico con la mayor protección ambiental, urbanística y paisajística que pueda haber, que para nada resuelve los problemas de accesibilidad al Casco Antiguo y que toca de lleno al acervo cultural español y a la memoria colectiva de muchas generaciones”.

Para el primer edil el planteamiento acertado debe basarse en análisis técnicos rigurosos sobre las necesidades actuales y futuras de accesibilidad y movilidad en el Casco Antiguo, mejorando su integración con el resto de la ciudad, sobre todo con el viario del Centro, estudiando las diferentes alternativas, su coste, ventajas e inconvenientes, pensando en el tipo de visitantes, en cómo vienen y se quiere que se muevan por Cuenca y qué otros atractivos turísticos se van a ofrecer. Ese es el trabajo previo, serio y riguroso que, según Mariscal, hay que hacer antes de pedir el asesoramiento y la opinión de la UNESCO, contando siempre con los profesionales.

Además, alcalde recuerda que el Plan Especial de Ordenación Mejora y Protección del Casco Antiguo de Cuenca y sus Hoces ya contempla unos accesos mecánicos desde el parking del Teatro-Auditorio a la parte posterior del Ayuntamiento, por el Barrio de San Martín con escaleras mecánicas en la bajada de Santa Catalina que salvarían un desnivel mucho mayor hasta la Plaza Mayor.

Por otro lado, Mariscal indica que desde que el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, hizo público el anuncio, ya son numerosos los ciudadanos y personas influyentes de la Ciudad que le han hecho llegar su malestar por la propuesta, que además consideran que salta a la vista que sería mucho más costosa de lo indicado.