Dar a conocer lo que se está haciendo en otros hospitales en relación a la musicoterapia y ofrecer una idea clara sobre lo qué es y cómo puede funcionar en las diferentes unidades de un centro hospitalario ha sido el objetivo de la Sesión Clínica que se ha desarrollado en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, impartida por María Jesús del Olmo, directora del Máster Título Propio de Musicoterapia de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y Alicia Lorenzo, coordinadora del citado Máster, y ambas representantes de la Fundación Musicoterapia y Salud.

La música como herramienta terapéutica en el contexto clínico, objeto de análisis en Cuenca en una Sesión sobre “Musicoterapia hospitalaria”
 María Jesús del Olmo y Alicia Lorenzo, directora y coordinadora, respectivamente, del Máster de Musicoterapia de la Universidad Autónoma de Madrid y representantes de la Fundación Musicoterapia y Salud han presentado su experiencia de manejo de la música en un hospital como terapia complementaria.

En su intervención han explicado que la musicoterapia consiste en la utilización de la música como una herramienta terapéutica en un contexto clínico en función de las respuestas y necesidades de cada paciente y han dado a conocer el proyecto que desde hace 18 años desarrollan en diferentes unidades del Hospital La Paz de Madrid y gracias al cual más de 7.000 pacientes se han beneficiado de este tipo de intervenciones.

Sin embargo, durante el encuentro con los profesionales sanitarios de Cuenca las ponentes han remarcado las diferencias que existen entre la musicoterapia y la aparición ocasional de la música en los hospitales para humanizar la atención.

“Las dos cosas son importantes porque siempre es bueno que haya música en los hospitales, pero hay diferencias sustanciales porque un músico no está preparado para hacer una intervención en musicoterapia ya que no ha tenido la formación necesaria”, ha explicado Alicia Lorenzo.

En este sentido han informado que a través del Máster en Musicoterapia de la UAM lo que se busca es capacitar a los futuros profesionales con recursos musicales, psicológicos y pedagógicos que les permitan obtener resultados en aquellas personas que tengan necesidades clínicas o necesidades educativas especiales y han indicado que el alumnado que accede a este tipo de máster pueden ser músicos, maestros, profesores, terapeutas, médicos, psicólogos, pedagogos, etc., pero todos ellos con formación musical.

Los musicoterapeutas no acuden sin más a ofrecer su música a los pacientes de los hospitales, sino que antes de cada intervención es necesario que se planteen unos objetivos terapéuticos que se han debido consensuar con los médicos, enfermeras y con todo el equipo que atiende a cada paciente.

Consensuar objetivos

“Hay que escuchar lo que necesita el paciente y a partir de ahí eliges una música, el tempo, el texto, creas una relación con el paciente y buscas los objetivos terapéuticos, que es diferente a ir con tu buena intención y tu buena calidad de músico a tocar una pieza que te has estudiado y que vas a tocar pase lo que pase en el hospital”, han comentado.

En cada intervención, los musicoterapeutas de la Fundación Musicoterapia y Salud que visitan el Hospital La Paz deben conocer previamente las unidades, los profesionales, los tipos de pacientes y las terapias que tienen lugar y consensuar los objetivos de esa intervención ya sea como soporte al tratamiento médico, como foco activo de atención o distracción, la música como facilitadora de la relajación, como estímulo ambiental positivo, etc.

Además, deben plantear objetivos específicos en función de las unidades que visitan ya sea en el Hospital Infantil, en la Maternidad o en las unidades de adultos como Cuidados Paliativos, UCI o Unidad del Dolor.

Según explicaron, a través de la investigación y la práctica clínica de los últimos años han podido observar que cuando el medio ambiente cambia, lo hace también la biología y las respuestas psicoemocionales de las personas, con todo lo que ello conlleva para el restablecimiento de la salud.

La música logra que esos efectos se produzcan de una manera rápida y observable y en este sentido dieron a conocer algunos resultados de investigaciones en la UCI Pediátrica de La Paz, con bebés de entre 0 y seis meses, que habían puesto de manifiesto que gracias a la música la frecuencia respiratoria y el ritmo cardiaco descienden y sube la saturación de oxígeno.

Por último, Alicia de Lorenzo hablaba de los beneficios personales que para los profesionales que trabajan en estos proyectos suponen participar en intervenciones de musicoterapia. “Para mí es un regalo, es un aprendizaje personal, los pacientes nos hacen valorar todo lo que tienen y te enseñan a relativizarlo todo, a comunicarte mejor, a escuchar y, en definitiva, pienso que te enseñan a ser mejores personas, creo que no les podemos pedir más”, ha señalado.