El coloquio mostró cuál fue el modelo universitario de la ciudad de Bolonia, del que partió el proyecto universitario del Cardenal Mendoza en Sigüenza, y después el del propio Cisneros. Además, el coloquio también profundizó en la organización del ‘Año Cisneros’ desde la Universidad de Alcalá de Henares.

En primer lugar intervino Pilar Martínez Taboada, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y cronista oficial de la ciudad de Sigüenza. Martínez Taboada se encargó de situar al numeroso público que asistió al coloquio sobre cómo era la ciudad universitaria de  Sigüenza en el final de la Edad Media, momento en el que el Cardenal Mendoza era obispo de la ciudad (a partir de 1456) y el propio Cisneros era capellán mayor de la Catedral.  La cronista explicó en su charla introductoria la forma en que la ciudad medieval se fue transformando, tanto desde el punto de vista físico como desde el intelectual, al convertirse en ciudad universitaria, y cómo esa condición de docente está en el origen de la ciudad renacentista. Por otro lado,  Martínez Taboada calificó como “muy interesante que se den los pasos adecuados para que Sigüenza participe activamente en las celebraciones del ‘Año Cisneros’, porque nuestra ciudad influyó tanto en la formación intelectual y espiritual del fundador de la Universidad de Alcalá”.

Salvador Claramunt, profesor de la Universidad de Barcelona,  explicó en el coloquio el modelo de la Universidad de Bolonia, que luego se aplicaría en Sigüenza. La de Bolonia fue la primera universidad que se fundó en Europa, junto con la de París, en el siglo XI. “La Universidad de Bolonia tuvo una vida muy intensa, con muchos estudiantes malviviendo en la ciudad. Cuando el Cardenal Gil de Albornoz (1310-1367) recuperó Bolonia para los Estados de la Iglesia, tras una época de caos, percibió que había muchos estudiantes de origen hispano en la ciudad. Creó entonces un Colegio al que llamó San Clemente de los Españoles, cuando aún no existía España como estado,  porque  él era entonces cardenal de la Iglesia de San Clemente en Roma”, explicó el profesor.

Fue Gil de Albornoz quien tuvo la idea de que todos los estudiantes pobres que quisieran estudiar en Bolonia pudieran tener alojamiento, y  así creó el colegio universitario que luego será imitado por todos los colegios españoles.  Es el más famoso de los veinticuatro fundados en la ciudad de Bolonia entre los siglos XIII y XVII y aún sigue recibiendo colegiales de toda España para cursar estudios de doctorado en todas las disciplinas. Se fundó por estatutos en el año 1364 y fue inaugurado en 1367, año de la muerte del cardenal. Gil de Albornoz dejó toda su herencia al Colegio, que aún se mantiene con ese legado y que no depende de ninguna institución política. “Cuando el Cardenal Cisneros fundó el Colegio de San Ildefonso en Alcalá, y crea su modelo, siempre tuvo en mente la fundación del Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia, que después se llamará Real Colegio de España, porque Carlos V cuando fue coronado en Bolonia en 1530 se alojó varias semanas en el Colegio de Bolonia, de manera que fue Real Colegio por Carlos I”, afirmó Claramunt.

Una corriente de investigación, que fue la que se encargó de exponer ayer el profesor Ballesteros en el coloquio, sostiene que el proyecto que culminó Cisneros, nació con el Cardenal Mendoza. El Cardenal Mendoza fue colegial en San Bartolomé, en la Universidad de Salamanca, un modelo de Universidad influido por Bolonia. “El espíritu renovador de la iglesia en el primer Renacimiento y también de la propia administración de las monarquías que evolucionaban hacia los estados modernos, necesita formar a grandes profesionales que gestionen el reino. Ese papel le fue encomendado a las universidades”, explicó ayer Ballesteros.

Con esa idea el Cardenal Mendoza gestó su proyecto universitario que plasmó en dos iniciativas: la fundación del Colegio Universitario de Santa Cruz, en Valladolid, vinculado inicialmente a Salamanca y luego con vida propia, y la fundación de la Universidad de Sigüenza, por mediación de López de Medina, uno de sus colaboradores  directos y administrador de la Diócesis de Sigüenza. Mendoza promueve la creación del colegio de San Antonio de Portaceli, y fue en ese contexto en el que fructificó la gran obra universitaria del Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares. “No olvidemos que Cisneros fue uno de los grandes protegidos del cardenal Mendoza, cuando era sólo Gonzalo Ximénez de Cisneros, capellán mayor de la catedral de Sigüenza”, explicó el profesor.

 

Cerró el coloquio la intervención de la profesora de la UAH, y directora del Centro de Estudios Históricos Cisneros, María Dolores Cabañas. Cabañas recordó las efemérides alrededor del Cardenal Cisneros que promueve la universidad alcalaína. “En el 2014 conmemoramos la edición del primer volumen de la ‘Biblia Políglota’, y en el 2017 recordaremos la muerte de Cisneros”. La profesora explicó que Sigüenza tuvo un papel fundamental en la vida de Cisneros. “Aquí conoció el modelo del colegio universitario de Sigüenza, germen de la Universidad de Alcalá,  recibió la influencia del Cardenal Mendoza, que fue el antecesor de Cisneros en el Arzobispado de Toledo, y tuvo contacto con los judíos, de hecho aprendió hebreo en la ciudad”.  La profesora habló también en el Centro Cultural El Torreón de un “fortalecimiento de la relación de la Universidad de Alcalá con Sigüenza, a las puertas del ‘Año Cisneros’, en cuya participación ha quedado patente el interés tanto del Ayuntamiento de la ciudad como de la Diputación Provincial”. Desde el punto de vista histórico, Cabañas aportó en el coloquio una visión de la obra académica de Cisneros y su obra como impresor.