Diez cosas no son demasiadas; pero tampoco son pocas. Diez cosas son el número perfecto si se dan en el tiempo y en el lugar apropiados y se disfrutan con la persona o personas adecuadas. En Trillo, un pequeño pueblo de Guadalajara situado a la ribera del Tajo y a tan sólo 130 kilómetros de Madrid, no hay diez cosas por hacer. Hay muchas más; cientos de ellas. Pero para una Semana Santa, tampoco está mal. Ahí van 10 ideas para hacer en Trillo propuestas por Javier Bravo.

1.En Trillo puedes comerte unas torrijas de esas que sólo saben hacer las abuelas. Y si se acompañan con un churú de Morillejo, un licor que se elabora en una de las pedanías trillanas, pueden calentar el cuerpo más gélido.

Vista de las Tetas de Viana.
Vista de las Tetas de Viana.

2. En Trillo, puedes subir a las Tetas de Viana, dos pequeñas formaciones montañosas desde las que se divisa toda la comarca, incluidas las curvas que pronuncia de forma espectacular para la vista el Tajo antes de llegar al embalse, y desde las cuales se respira absoluta libertad.

3. Podrías tomar tranquilamente el vermú en alguno de sus bares, todos estratégicamente ubicados junto al río, y beber un refrigerio acompañado de buena mesa y buenos amigos. Escuchar el agua mientras uno toma el aperitivo abre aún más el apetito para degustar el cabrito típico de la zona. O los somarros. O unos buenos torreznos. O bacalao, que estamos en tiempo de vigilia.

4. Su Semana Santa, además, es de particular interés, ya que reúne a muchos convecinos que durante todo el año se preparan y esfuerzan para dar lo mejor de sí en la ya conocida Pasión Viviente que escenifican en la parroquia y en las calles del pueblo.

5. En Trillo son deportistas: Fútbol 7 y 11, pesca, frontón, piragüismo, ciclismo, tiro con arco, pádel…. La Semana Santa congrega a numerosos palistas en las pistas cubiertas del municipio. ¿Un partidito?

Puente sobre el río Tajo.
Puente sobre el río Tajo.

6. El senderismo es otra de las grandes posibilidades de este pueblo ubicado a las puertas del Parque Natural del Alto Tajo. Bien a contracorriente, bien a favor de las aguas, el río se convierte en eje del que manan numerosas rutas naturales, rebosantes de flora y de fauna, de contrastes y de infinidad de tonalidades verdosas.

7. Además, en Trillo gusta la buena música. A lo largo del año se suceden varios conciertos, y en el caso de la Semana Santa es el turno de Manu Tenorio y su voz sevillana.

8. El agua baña y también bendice a Trillo y sus gentes, que tienen la suerte de contar con aguas termales en su término, lugar donde hace unos años se asentó el actual Real Balneario Carlos III, hoy un moderno hotel de cuatro estrellas. Antaño fue el lugar donde el rey al que debe su nombre tomaba sus baños medicinales cada verano. Hoy no hace falta ser rey para hacerlo.

9. Disfrutar del turismo en Trillo y sus pueblos pedáneos es sencillo. Contemplar la impresionante cascada del río Cifuentes a su llegada al Tajo es similar a detenerse el tiempo. Los restos del Monasterio de Óvila, en la pequeña población del mismo nombre, son una joya totalmente desconocida. Además, Trillo está formado por villas de gran antigüedad, como atestiguan los restos romanos y medievales presentes en su término.

10. En Trillo se pueden hacer muchas cosas. O se puede no hacer nada y, simplemente, ver el agua del Tajo bajar, observar cómo la luz del sol se refleja en los lomos de las truchas que lo acompañan y pasear para conocer un poco mejor el paisaje y paisanaje de un pueblo que a Cela, en su Viaje a la Alcarria, pareció resultarle “incluso demasiado bonito”.

Cabría hacer otras muchas propuestas. Pero estamos en Semana Santa, queremos relajarnos, disfrutar, descansar y tomar aliento para lo que resta hasta el verano, laboralmente hablando. Y en Trillo hay aire y naturaleza de sobra para llenar bien los pulmones.