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Además de las razones económicas, importantísimas para los ganaderos ubicados en zonas rurales de montaña, la trashumancia tiene como objetivo reducir a dos las estaciones del año de tal manera que, cuando llegan en invierno a las tierras cálidas del sur (La Carolina, Vílches o el mismo Valle de Alcudia en Ciudad Real), los animales encuentren pastos en una primavera otoñal lejos del frío y de las nieves que es lo que caracteriza el invierno de La Vega del Codorno en la provincia de Cuenca de donde procede el ganado lanar propiedad de los hermanos Cardo.

La otra estación a la que queda reducida el año es la primavera-verano serrana cuando, en esas tierras del sur, los calores ahogan hasta el resuello. Y en ella estamos. En ese viaje en el que la naturaleza explota volviendo todo a la vida y pintando de verde lo que antes era arcilla y piedra.

“El problema de ahora es el calor y el fruto que hay que guardar”, dice Manuel Cardo, ganadero y mayoral del grupo de pastores que hacen el camino. De pastores y de familia porque, junto a él, van sus hijos, uno a caballo y, la otra, de hatera ayudando a su tío Antonio. “Este año el viaje es fantástico porque el coordinador de vías pecuarias de Ciudad Real ha conseguido lo que parecía imposible que era dejar la vereda libre de mojón a mojón arrancando viñas, cereal, todo”.

La Cañada Real de Rodrigo Ardaz, que toma nombre en el puente de Peralejos de las Truchas, es la vía por la que transitan ganados de Guadalaviar y Griegos (Teruel), Orea (Guadalajara) y  Vega del Codorno, Valdemeca y Las Majadas en la provincia de Cuenca.20160602_212205_HDR

Christian Rosca, rumano, se enteró por internet de la existencia de la trashumancia siendo para él estos días de marcha “una experiencia de vida única. Un túnel del tiempo” como lo es para Carlos Lorente, comandante en la reserva que, con el viaje, trata de “quitarse la ciudad y vivir la naturaleza a tope, sin periódicos, ni radio. Una experiencia maravillosa, perfecta”. Luego, cuando termine dentro de cuatro días, volverá a la rutina pero se irá lleno de recuerdos fantásticos, dice.

Quedan las etapas de la Sierra. Las más interesantes desde el punto de vista paisajístico y, atrás, queda el camino cargado de historias: biodiversidad, leyendas y enfados porque aún siguen fumigando viñas con el consiguiente peligro para el ganado. Pero la misión, está cumplida.